Entre disculpas públicas, acuerdos y presión legal, el periodista reconoció que fue demasiado lejos y cierra un escándalo que lo tuvo en el ojo del huracán.
Sergio Rojas decidió enfrentar —ahora sí— uno de los episodios más incómodos de su carrera y lo hizo en su propio programa Que te lo digo. Tras meses de tensión con Rafael Araneda y Marcela Vacarezza, y con el conflicto escalando incluso a instancias como el CNTV y la Defensoría de la Niñez, el periodista aseguró que todo llegó a su punto final, aunque no sin costos.
El escándalo, que en su momento generó fuerte rechazo, se desató cuando Rojas puso en duda públicamente la adopción del hijo menor de la pareja, insinuando que habría un interés mediático detrás.
Ahora, con el agua más calma, el propio comunicador confirmó que hubo un acuerdo entre las partes, dando por cerrado el conflicto: "El tema de Rafael Araneda está absolutamente zanjado. Les quiero decir que existió un acuerdo entre las partes. Eso ya está absolutamente finiquitado".
Pero no fue solo un trámite legal. Rojas reconoció que tuvo que dar un paso atrás y asumir responsabilidades, incluyendo disculpas tanto en público como en privado.
"Se dieron las disculpas públicas. Yo lo había hecho antes televisivamente y también se hizo de manera más privada y eso ya está absolutamente subsanado", señaló Rojas.
Eso sí, dejó claro que la situación no pasó a mayores en términos judiciales, aunque sí le dejó una lección importante.
"No voy a estar en prisión. Lo que sí es que, obviamente, hay un reconocimiento de mi parte y esto, más allá de lo legal, tiene que ver con lo personal. De hacer una reflexión, de tener cuidado con las formas, de no volver a hablar de un menor, porque me parece también que fue un error mío. Creo que eso fue absolutamente innecesario", agregó Sergio.
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