El conductor del Festival de Viña marcó un duro límite tras los dichos de Sergio Rojas sobre su familia y, aunque se mostró cauto, dejó una advertencia que encendió las alarmas.
El nombre de Rafael Araneda quedó en el centro de la tormenta luego de la controversial arremetida de Sergio Rojas, quien fue denunciado tras lanzar duros comentarios sobre el hijo menor que el animador tiene junto a Marcela Vacarezza.
Las palabras del opinólogo —quien acusó a la pareja de exponer al niño y de haberlo adoptado para “vanagloriarse”— encendieron la polémica y obligaron al conductor del Festival de Viña a romper el silencio, aunque con un tono bastantemente contenido.
En diálogo con Patricio Sotomayor en el espacio radial “Cuéntamelo todo” de Radio Pudahuel, Araneda fue claro al marcar límites frente a la polémica: “la libertad es libre, como dice Patito, viva la libertad, que se yo, pero con respeto, sin saltarse las legislaciones, todo bien”.
Pero el animador no se quedó ahí y dejó entrever que la situación podría escalar si se cruzan ciertas líneas. “Cuando se saltan yo no tengo nada que hablar, hablará la ley, y si no, uno reaccionaría de otra manera”, lanzó Araneda.
La tensión no terminó en la radio. Más tarde, el propio Sotomayor encendió aún más el conflicto al revelar en “Plan Perfecto” de Chilevisión el estado anímico del rostro televisivo. Según el periodista, Araneda “está muy molesto, y me dice así: 'voy a llegar hasta las últimas consecuencias'”.
Y como si eso fuera poco, el comunicador añadió una frase que deja claro que la paciencia del animador estaría al límite: “Y me dice, 'si yo no fuera una figura pública, esto lo resolvemos de otra manera'”.
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