La actriz impactó al revelar el dramático diagnóstico de salud que casi la saca de todo, el día en que “se fue a negro” y el giro inesperado que cambió por completo su destino en Fiebre de Baile.
María José Quiroz protagonizó una de las salidas más impactantes de Fiebre de Baile. Este miércoles, y con Diana Bolocco confirmando su eliminación en pleno estelar de Chilevisión, la actriz volvió al escenario no solo para despedirse de su bailarín y agradecer el paso por el programa, sino también para contar la verdadera causa personal que vivió fuera de cámaras y que terminó sacándola de la competencia.
Todo comenzó hace un par de semanas, cuando la actriz comenzó a sentir un fuerte dolor en la cadera y decidió consultar a un especialista. Tras recibir medicamentos que, en un comienzo, parecieron hacer efecto, el alivio duró poco. Al suspenderlos, las molestias regresaron con fuerza y encendieron las alarmas.
"Me siguió doliendo y ayer cuando fui nuevamente, ya terminaba mi licencia, me hizo sacar una resonancia magnética, la cual no pude hacer porque me angustié y me dijo: 'No importa, saquemos una radiografía de cadera'", relató.
Luego, vino lo peor. Tras revisar los exámenes, el médico le aseguró que padecía una displasia de cadera de nacimiento y que no había escapatoria: una cirugía mayor, con un proceso largo y doloroso por delante. "Cortándome hueso, poniéndome implante, que era más de un año de recuperación sin poder trabajar ni nada".
La actriz reconoció que el diagnóstico la dejó completamente descolocada y sumida en el miedo. "En ese momento me fui a negro, sentí como un frío en la espalda mal. Pasé un día no muy bueno. Yo dije: 'Bueno, nunca más voy a poder jugar con mi hija, no voy a poder trabajar, nada'".
La angustia fue tal que incluso su madre cargó con la culpa por no haber detectado el problema cuando era niña, algo que Quiroz intentó poner en perspectiva: "Yo decía: 'He rodado toda mi vida, he hecho cosas y que a estas alturas'".
Vuelco inesperado en la segunda opinión
Cuando todo parecía perdido, la actriz decidió no quedarse con una sola versión y buscó otro especialista. Y ahí vino el vuelco inesperado que cambió la historia por completo.
"El doctor me ve, me saca radiografía y me dice: 'No tienes nada, no tienes displasia, lo que tú tienes es una tendinitis al glúteo, que si te hubiesen dado los remedios, en estas dos semanas estarías perfecto, habrías podido seguir con tu vida, con todo, con el baile'".
El nuevo diagnóstico fue un alivio inmediato. Según contó, el médico fue claro en que podía retomar su rutina sin mayores complicaciones. "Me dijo: 'Quédate tranquila, toma este analgésico, puedes entrenar, puedes hacer tu vida'".
Tras el susto, Quiroz aprovechó de dejar un mensaje potente para quienes atraviesan situaciones similares: "Lo único que se me ocurrió es sacar el aprendizaje de pedir una segunda opinión, cosa que yo no iba a hacer. Si alguien está en ese momento ahora, hágalo".
Incluso confesó que en medio de la crisis recurrió a su hijo, estudiante de Medicina, para que se convirtiera en su apoyo técnico y emocional cuando más lo necesitaba.
Y fiel a su estilo, cerró el episodio con humor: "Entré a ese lugar hoy día como una maldita lisiada, y salí como Nadia Comăneci", lanzó entre risas, dejando claro que el susto quedó atrás, aunque la experiencia fue muy delicada.
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