La aclamada ópera prima de la cineasta, respaldada por ocho premios internacionales, se posiciona en la carrera por representar a Chile en los premios Óscar, mientras se prepara para sus esperadas funciones presenciales este fin de semana en la Selección Oficial de la 22ª edición del Santiago Festival Internacional de Cine (SANFIC).
El cine documental latinoamericano vive un momento de profunda resonancia internacional de la mano de “El Lugar de la Ausencia” (A Place of Absence), la ópera prima escrita, producida y dirigida por la cineasta Marialuisa Ernst
Este hito llega en un momento clave para la producción independiente, que tras un recorrido por prestigiosos certámenes internacionales como DOC NYC y el Festival Internacional de Cine de Vancouver (VIFF)
El documental, fruto de más de una década de trabajo y con la producción ejecutiva de Kirsten Johnson (destacada directora de Cameraperson y Dick Johnson Is Dead), entrelaza dos realidades marcadas por la pérdida ambigua. Por un lado, acompaña a Anita Zelaya y Leticia Martínez, dos madres centroamericanas que recorren más de 4.000 kilómetros junto a la Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos en México y Estados Unidos. Por otro, expone la historia íntima de la propia directora, cuyo tío Guillermo desapareció durante la dictadura militar argentina, conectando el trauma intergeneracional de las dictaduras del cono sur con la crisis migratoria actual.
Ante este trascendental paso hacia los premios de la Academia y su inminente reencuentro con el público nacional este fin de semana, la realizadora reflexionó sobre el significado de esta postulación: ‘’Es un logro enorme para una película independiente hecha con muchos recursos, pero sobre todo es una oportunidad para que las madres que siguen buscando a sus hijos tengan mayor visibilidad a su lucha’’.

Asimismo, Ernst destacó la profunda carga emocional que implica presentar la película en Santiago, bajo los cerros que marcaron su juventud: ‘’Y mostrarla en Santiago para mí tiene un significado muy especial (…) muy importante para mí. En Chile conocemos muy bien lo que es la desaparición forzada en las dictaduras y la lucha por la memoria. Y espero que el público chileno se reconozca en esta historia y que la película abra conversaciones sobre lo que está pasando hoy día con los inmigrantes y sobre ese dolor histórico que forma parte de nuestras venas’’.
Lejos de adoptar una postura extractivista frente al sufrimiento humano, el proceso de levantamiento de imágenes y testimonios se cimentó en un riguroso pacto ético y de confianza a largo plazo con las protagonistas. La directora explicó cómo se construyó este delicado vínculo humano y cinematográfico: ‘’Yo creo que en el cine documental el proceso es muy importante. Yo creo mucho en el proceso, en la confianza, y a veces los procesos no se pueden apurar. La confianza con Anitti y Letizia se fue generando naturalmente a través del tiempo, acompañándolas, escuchándolas, estando presentes’’.
Ese compromiso de respeto se tradujo también en un ejercicio de transparencia absoluta durante el rodaje: ‘’Y para mí era muy importante no ser una película extractiva, que explotara el dolor de otras personas. Por eso les pedí su consentimiento antes de empezar a filmar, durante el rodaje, y también al final, cuando la película estuvo terminada, se las mostré para que ellas la aprobaran. Y siempre tuvieron la libertad de decir que querían mostrar y que no’’.

Para Marialuisa Ernst, la obra trasciende el formato tradicional al incorporar elementos de performance art e instalaciones naturales con tierra y stop motion, concibiendo el filme como un ritual de reparación simbólica ante la ausencia de respuestas estatales. Esta vulnerabilidad también se trasladó frente al lente, al decidir sumarse a sí misma como sujeto de la narrativa: ‘’Mi proceso para exponerme emocionalmente a mi propia cámara, a mi propia película y a llevar mi propia historia familiar al centro de la pantalla junto al de las madres me convirtió en sujeto de la película y no fue fácil. Durante mucho tiempo no quise estar en la película (…) pero mientras las acompañaba [a las madres] entendí que mi búsqueda por la memoria de mi tío y de la de ellas, por sus hijos, venía desde un mismo lugar, desde una ausencia’’.
Las funciones presenciales abiertas al público en Santiago se realizarán este próximo viernes y sábado con entradas ya en preventa digital:
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