El estelar de Chilevisión apuesta por la polémica con fichajes explosivos que reavivan conflictos, tensan camarines y buscan levantar un rating.
El estelar Fiebre de Baile no quiere seguir pasando desapercibido y decidió apostar al todo o nada. El programa conducido por Diana Bolocco prepara un verdadero remezón en pantalla con fichajes que no solo prometen talento, sino también polémica pura y dura.
Según fuentes ligadas a Chilevisión, la producción reclutó a dos figuras de alto impacto mediático para sacudir la competencia y, de paso, levantar un rating que no ha logrado despegar como esperaban. Y aquí no hay sutilezas: la apuesta apunta directo al conflicto.
La llegada de Gala Caldirola es dinamita. No solo aterriza en medio del revuelo por su relación con Luis Jiménez, sino que además deberá convivir cara a cara con Disley Ramos, con quien protagonizó un cruce que incendió redes sociales. Sí, el choque está servido y ahora será en vivo y en directo.
Por otro lado, Jhendelyn Núñez vuelve a la televisión abierta con ganas de recuperar terreno. Tras un tiempo fuera del circuito competitivo, su regreso no sería casualidad, sino parte de una jugada calculada del canal: meter rostros que generen ruido, conversación y, ojalá, caos.

Ambas ya coincidieron en sus primeros ensayos, marcando el inicio de una convivencia que —según se comenta en pasillos— viene cargada de tensión. La consigna es clara: dejar atrás la supuesta “pasividad” que incluso fue cuestionada por Vasco Moulian y convertir el programa en un campo de batalla emocional.
PURANOTICIA