La princesa del pop volvió a generar ruido con un mensaje cargado de confesiones, donde habló de sanación, escenarios internacionales y un tajante rechazo a presentarse nuevamente en Estados Unidos.
Britney Spears volvió a sacudir al mundo del espectáculo con declaraciones que no pasaron desapercibidas y que reavivan el eterno debate sobre su relación con la música, los escenarios y su propia historia personal.
La icónica cantante insinuó un posible regreso a las presentaciones en vivo, pero al mismo tiempo anunció que Estados Unidos quedó fuera de cualquier plan.
A través de Instagram, la llamada princesa del pop fue tajante y sin filtros. "Nunca volveré a presentarme en Estados Unidos por razones extremadamente sensibles", lanzó, cerrando de golpe la puerta a un retorno en el país que la vio convertirse en una superestrella global.
Lejos de suavizar el mensaje, también se refirió a las críticas constantes por su actividad en redes sociales y defendió su manera de expresarse. "Bailo en Instagram para sanar cosas en mi cuerpo que la gente no tiene idea", afirmó, para luego reconocer que "a veces da vergüenza... pero caminé a través del fuego para salvar mi vida".
"Espero estar sentada en un taburete, con una rosa roja en el cabello, actuando con mi hijo... en el Reino Unido y Australia muy pronto", agregó la artista, sin precisar fechas ni formatos, pero dejando claro que el escenario aún la llama.
En ese mismo post, la artista también reveló que enviará a uno de sus hijos el piano que aparece en la imagen compartida, un instrumento musical cargado de significado dentro de su proceso personal y creativo.
A sus 44 años, Britney sigue siendo noticia. No pisa un escenario desde 2018, cuando puso fin al “Piece of Me Tour” y canceló, en medio de la polémica, su residencia en Las Vegas. Hoy, con una noticia bastante desafiante, Britney vuelve a marcar la agenda del espectáculo a nivel mundial.
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