El incidente reaviva las dudas sobre su presente personal, mientras reportes aseguran que vive aislada y rodeada solo de personal contratado.
Britney Spears vuelve a protagonizar un nuevo escándalo que ya sacude a la prensa internacional. La princesa del pop fue detenida este miércoles en California tras ser sorprendida conduciendo bajo los efectos del alcohol, de acuerdo con información publicada por el portal TMZ.
El episodio ocurrió cerca de las 21:30 horas en el condado de Ventura, donde agentes de la policía local interceptaron el vehículo de la cantante y procedieron a su arresto.
Spears pasó la noche del miércoles bajo custodia y recién recuperó la libertad alrededor de las 06:00 de la mañana de este jueves. Según los primeros antecedentes, la artista deberá presentarse ante la corte el próximo 4 de mayo.
El silencio, por ahora, es total. Ni el equipo de la intérprete ni las autoridades han emitido comentarios públicos sobre lo ocurrido. Pero mientras las preguntas se multiplican, Spears tomó una drástica medida en redes sociales: borró su cuenta de Instagram, la misma plataforma que durante años utilizó como su principal canal para comunicarse con sus seguidores.
El momento personal de la cantante parece lejos de la calma. Su vida actual —según distintos reportes— estaría marcada por el aislamiento y las polémicas constantes. De hecho, el diario The New York Post aseguró que la estrella vive prácticamente recluida, rodeada únicamente por personal contratado para velar por su bienestar.
"Tiene personal, guardias de seguridad, asistentes, ningún amigo real", fue parte de la información publicada por el medio estadounidense.
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