Con cautela pudimos apreciar la masiva protesta de estudiantes por las principales calles de Viña del Mar y Valparaíso durante la jornada de este miércoles. La consigna motivante de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) es rechazar una serie de políticas y decisiones implementadas por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast, una de ellas la ley de escuelas protegidas.
La primera motivación de salir a la calle es el famoso listado nacional de vándalos que anunció implementar Kast, para los estudiantes esta medida es arbitraria. Para ellos, salir a marchar no es sinónimo de vandalismo. Aunque todos sabemos que muchas veces este tipo de manifestaciones terminan bastante mal y después de eso se les echa la culpa a los infiltrados, aunque este miércoles Carabineros informó que la marcha se desarrolló de manera tranquila y que terminó sin personas detenidas.
Pero la crítica mayor es para las Escuelas Protegidas. “Nosotros entendemos su sentido, para que nuestras escuelas estén seguras, y nosotros pedimos que las escuelas estén seguras, pero no a través de la opresión, no a través del traer Carabineros al interior de los liceos, porque los liceos no son penales, son lugares donde se educa a la ciudadanía que el día de mañana va a tener que votar con respeto y con todo el conocimiento para poder votar de buena manera. Eso es lo que busca la educación y lo que debe buscar la educación pública", dicen desde las calles los estudiantes que marcharon este lunes.
Si bien la protesta de hoy no tuvo mayores inconvenientes, sí es una voz de alerta para las autoridades. Primero, porque estamos hablando de una nueva generación que se moviliza. Desde el estallido social que no veíamos una movilización de este tipo. Son los niños del estallido los que hoy, como jóvenes, salen a la calle. Es una generación que piensa y es motivada por hechos distintos a los que motivaron hace unos años a hablar de primera línea o reforma constitucional.
Lo que estos jóvenes están pidiendo es algo quizás más sutil y menos entendible para una clase política que sigue sin rejuvenecerse ni entender las motivaciones de nuestros adolescentes. Si bien el espíritu de la ley es el correcto, ahora debemos avanzar en generar herramientas a nuestros estudiantes que vayan más allá de sentirse oprimidos, sino que deben sentirse seguros en sus colegios y liceos. Para ello, hoy no solo debemos entregar buenas infraestructuras y buenos maestros, también debemos entregarles a nuestros niños y niñas contención. Es clave entenderlos. Es necesario que como sociedad podamos saber cómo van pensando y sintiendo. Qué van queriendo como adolescentes. La empatía con los jóvenes es distinta. Hoy marchan como los de ayer, pero ya no piden lo mismo, hoy su grito es por seguridad sin opresión, es por contención y por entendimiento y, ¿por qué no también decirlo?, por una cuota de amor de esta sociedad que se olvida que alguna vez también tuvimos 15 años.