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Editorial: ¿Se nos viene un terremoto? La incógnita sin respuesta para la cual debemos estar preparados

Editorial: ¿Se nos viene un terremoto? La incógnita sin respuesta para la cual debemos estar preparados

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Editorial: ¿Se nos viene un terremoto? La incógnita sin respuesta para la cual debemos estar preparados
Lunes 17 de agosto de 2026 17:47
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Este domingo se registraron más de 12 sismos en la región de Valparaíso, cuatro de ellos perceptibles para la mayoría de los habitantes de la zona centro del país. Por otro lado, tenemos al brasileño Aroldo Maciel, quien cada vez que publica un video, da una entrevista o realiza un live nos deja literalmente ‘’tiritones’’. Si a eso sumamos que este fin de semana se conmemoraron 120 años del megaterremoto de Valparaíso de 1906, se genera el ambiente perfecto para hacernos la gran pregunta: ¿Se nos viene un terremoto?

Quizás el más cercano y certero será el que nos tomemos para las Fiestas Patrias, pero lo concreto —y lo que es un hecho— es que han ocurrido entre 10 y 11 movimientos telúricos superiores a los 7 grados en diferentes países del mundo durante este 2026, y Chile aún no está en esa lista.

Malasia, Tonga, Vanuatu, Indonesia, Japón, Filipinas, Venezuela, México y Colombia forman parte de los epicentros que nos han tenido atentos. Sin embargo, sabemos que nuestro país es sísmico y también que, al menos en el papel, nuestras construcciones deberían estar reforzadas para un sismo de esas características, e inclusive de 8 o 9 grados. Nuestras propias autoridades regionales han anunciado para finales de agosto un simulacro que justamente simulará un movimiento de intensidad 9 con tsunami incluido.

No podemos decir cuándo ni dónde; científicamente no existe la forma de advertirlo. Existen diferentes teorías, como la del propio Aroldo Maciel, las cuales no siempre son acertadas. El brasileño, popular en matinales y redes sociales, utiliza una teoría propia llamada ‘’migración sísmica’’ o ‘’efecto dominó’’. Sostiene que la energía liberada por un sismo en un punto del planeta viaja y se manifiesta semanas después en otra latitud. Sus advertencias suelen utilizar ‘’ventanas de tiempo’’ muy amplias (por ejemplo, lapsos de 45 días) y rangos geográficos extensos (como ‘’zona centro-norte’’).

Al ser áreas tan propensas a sismos, la probabilidad estadística de que ocurra algún movimiento en ese periodo es extremadamente alta, lo que genera una falsa sensación de acierto.

Pero, queramos o no, un terremoto va a haber. Tarde o temprano nuestra región será el epicentro de un sismo de magnitud superior a los 7 grados. Y aquí lo que nos resta preguntarnos es si estamos o no preparados. ¿Qué pasará si se caen 2.000 viviendas, por ejemplo? ¿Tenemos la capacidad de reconstruirlas? Es quizás esa interrogante la que más nos debería preocupar, sobre todo teniendo en cuenta que no hemos sido capaces como Estado de dar soluciones a tragedias similares, como la del megaincendio del 2024 en Viña del Mar.

Hoy nuestro país no solo está propenso a un tsunami o terremoto, sino a otras tragedias que pueden afectarnos de la misma manera, donde la vivienda suele ser la más perjudicada. Por ende, independientemente de que no sepamos con exactitud la fecha de nuestra próxima emergencia, sí debemos contar con una estrategia clara por parte del Estado sobre cómo vamos a enfrentarla. No puede ser que pasen dos años de un evento catastrófico para las familias y siempre debamos partir de cero. Reconstruir será una tónica para Chile de aquí a los próximos 20 o 30 años, y para eso debemos saber qué hacer. Hoy esa es la gran deuda de nuestro Estado.