La historia se ha ido encargando de develar quién ha sido el mejor líder de la nación en los últimos 50 años. Independientemente de los logros de sus gobiernos, lo que más debemos destacar es su capacidad para enfrentar un problema y darle solución. Es justamente ahí donde radica el mayor logro de los dos periodos de Piñera, lo que lo transforma en el mandatario más destacado de los últimos años.
Fue capaz de levantar a todo un país tras un megaterremoto y tsunami —el sexto más grande en la historia de la humanidad—. Fue capaz de rescatar a 33 mineros y movilizar literalmente todo a su alcance para lograr un milagro que, hasta el día de hoy, da la vuelta al mundo como un ejemplo de liderazgo.
Chile fue uno de los países que mejor enfrentó la pandemia del coronavirus. Piñera lideró día a día las soluciones, el sistema hospitalario y la adquisición de vacunas; ejecutó medidas concretas y, por sobre todo, mantuvo la calma. Además, enfrentó un verdadero golpe de Estado disfrazado de estallido social. Son hechos concretos. Ningún otro presidente desde el retorno a la democracia enfrentó los desafíos que él asumió, y ninguno logró bajar tan rápido las cifras de cesantía cuando los números llegaron al 13%.
La receta de Piñera fue un medicamento directo a la vena. Es sabido que las pymes generan gran parte del empleo, concentrando más de la mitad de los puestos formales en el país. Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) emplean a más del 50% de la fuerza laboral asalariada. ¿Qué hizo Piñera? Subsidió el empleo.
Se ejecutaron dos líneas de acción. La primera fue la línea «Regresa», que entregaba un incentivo económico mensual a las empresas por cada trabajador que retornaba a sus labores. Por otro lado, se otorgaron subsidios mensuales a los empleadores que contrataban nuevos trabajadores formales, con montos mayores si se trataba de mujeres, jóvenes o personas con discapacidad.
Junto con eso, se inyectaron recursos a través del Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (FOGAPE), permitiendo que las mipymes obtuvieran liquidez bancaria. Esto liberó las ataduras de los bancos y, por ende, prácticamente no hubo pequeño emprendedor o microempresario que no pudiera acceder a un crédito para darle fluidez a su caja.
El resultado fue sumamente eficaz. Durante la pandemia, Chile perdió 1,8 millones de empleos; sin embargo, tras estas medidas y la inyección de liquidez, la cesantía experimentó una baja de 4,5 puntos porcentuales. Para finales de 2021, la tasa de desempleo logró descender de forma consecutiva hasta situarse entre el 8,1% y el 8,5%, lo que significó la recuperación de casi un millón de empleos hacia mediados de ese año.
¿Qué estamos esperando para hacer lo mismo ahora? Renovación Nacional ya lo planteó en sus redes sociales: Chile con pega.... Se trata de revisar lo que hizo Piñera. ¿Para qué inventar la rueda si ya sabemos que la fórmula funciona?