La histórica alza de los combustibles que afecta al país luego de la decisión tomada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast, está a punto de escribir un nuevo capítulo desde la próxima semana.
Ya hemos visto cómo los servicios entre San Antonio y Valparaíso, las micros locales de la Provincia de Quillota, sumado a los servicios de La Porteña y Sol del Pacífico, además de los Buses JM han subido sus tarifas. No obstante, existe un sistema subvencionado por el Estado, que es el que opera en el Gran Valparaíso, que no podrá subir la tarifa, por lo cual han iniciado una mediática presión para literalmente amenazar con una paralización de facto.
Los servicios que cubren Valparaíso, Viña del Mar, Concón, Quilpué y Villa Alemana están compuestos por varias líneas. Los dueños de las máquinas en su mayoría son grandes empresarios, como por ejemplo Reinaldo Sánchez, pero también existen aquellos que tienen una o dos máquinas, ellos serían hoy los más afectados porque no tienen las espaldas para aguantar la significativa alza diaria que han tenido en sus costos desde que subió el petróleo. Esta alza se estima en 40 mil pesos por día, es decir, un cuarto de millón a la semana; esto, hasta el momento, es insostenible, dicen en el gremio.
Acá vamos a ver cómo el Gobierno y la autoridad resuelven el problema. Primero que todo, ya existe una diferencia entre quienes viven en la zona concesionada del Gran Valparaíso y el interior de la región. Hemos analizado en otras oportunidades el costo por kilómetro que deben asumir, por ejemplo, quienes viven en Quillota o San Felipe.
¿Qué hará el Estado, entonces? Por un lado, esperan adelantarle una parte de los futuros subsidios, pero, por otro, también se les busca compensar. Es decir, ¿el Estado seguirá privilegiando a unos ciudadanos por sobre otros?
Si la consecuencia fuera una característica del Gobierno, tendría que hacer lo mismo que hizo con los precios de la bencina: Sincerar el costo y traspasarlo. ¿Por qué no se sincera entonces el costo del transporte del Gran Valparaíso y nos ahorramos el subsidio?
Hemos sido críticos de la locomoción colectiva de nuestras comunas. Sabemos que no se respetan los acuerdos. Que hay muy mala fiscalización de la autoridad en las frecuencias, los horarios, en general, el servicio es malo. Sin embargo, el Estado, con plata de todos los chilenos, sigue subvencionando y entregando a estos empresarios un monto mensual justamente para que el pasaje cueste más barato.
La advertencia o amenaza de los microbuseros en la voz de Óscar Cantero, el histórico dirigente que todos apuntan como el vocero de Reinaldo Sánchez, ya alzó la voz. Las micros quedarán paradas en busca de conseguir, vía presión, que el Gobierno actúe. Por otro lado, los vecinos del interior de la región, aquellos de clase B, que no tienen subvención estatal en el transporte, simplemente se tendrán que meter la mano al bolsillo.
Si no fuimos capaces de subvencionar la bencina, ¿por qué tendremos que seguir subvencionando un mal transporte? ¿No habrá llegado la hora de ser consecuentes? Veamos con qué nos sale el Gobierno ahora.