Ir a la feria en abril no será lo mismo que en marzo. El mismo presupuesto que teníamos hace 30 días no alcanzará para lo mismo ahora en abril, eso es una realidad que nos golpeará fuerte y sobre todo a quienes dependen de un sueldo a fin de mes.
Al subir la lechuga, las papas, el tomate, los limones, nos llevará a entender que el valor de nuestro dinero bajó, es como si literal nos hubieran bajado el sueldo sin previo aviso. Y eso que esto está lejos de ser algo aislado, porque al subir la canasta familiar, sube el IPC, que es el Índice de Precios al Consumidor, al subir aquello, nos sube la UF y, si nos sube la Unidad de Fomento, nos sube el arriendo, el dividendo, el colegio y la universidad.
La decisión de no regular el precio de la bencina nos generó una cadena de problemáticas que no se va acabar en abril, puede acompañarnos al menos por un par de meses más. Por otro lado, si llegase a bajar el precio del combustible a los valores antes del alza, será muy difícil que exista una baja en los otros elementos, eso ya pasó en pandemia, nunca más el valor del pan volvió a ser el de antes, por ejemplo.
Debemos saber que hoy nuestro sueldo bajó y para aquello es indispensable volver al foco de quiénes son los que más sufrirán con este hecho. Los quintiles más bajos del Registro Social de Hogares no pueden enfrentar el próximo invierno tan solo con un precio de la parafina estable o con un balón de gas como regalo del Estado. Estas medidas no son suficientes y lamentablemente no se está tomando con la debida importancia aquello.
La falta de conocimiento de cómo se vive realmente en los sectores más populares del país es una desconexión de la realidad que no solo se manifiesta en nuestra clase política, sino en la sociedad misma. Cuesta para muchos creer que cuando se está llegando a finales de mes, es una verdadera odisea para una familia, por ejemplo, pensar en el menú del almuerzo. La despensa ya se está vacía, queda el efectivo justo para pagar la micro y, literal, muchas veces no habrá qué comer porque el dinero no alcanzó, porque si antes compraba 10 papas, este mes solo podré comprar 7.
No se puede dejar de lado una ayuda a la clase más baja. Los huevos, los tomates, ya subieron y eso no será todo. En las próximas semanas tendremos mayores alzas; además, por un tema estacionario, los vegetales en invierno tienen un alza por naturaleza que ahora se ve agravada por la pésima decisión de no estabilizar el precio de los combustibles.
No esperemos que la gente toque sus cacerolas, ni que existan marchas, ni menos actos de violencia como hemos visto cuando explota una realidad que va a afectar a los más pobres del país. Ellos no serán capaces de paliar la baja del sueldo, que su dinero pueda comprar menos cosas, no podemos seguir desconectados de la realidad de nuestra gente. Urge un bono para el quintil más bajo. Que la clase política no piense en quién se llevará el rédito, que piense en cómo ellos llegarán a fines de mes.