Un Poduje anda suelto y se está convirtiendo en un verdadero peligro para el Gobierno de José Antonio Kast. Poco a poco, Chile comienza a darse cuenta de lo que se esconde tras aquel metro noventa y cinco de estatura. Esta particularidad física —un rasgo muy conocido en el ministro de Vivienda, Iván Poduje— comienza a develar también los mitos ocultos tras el expanelista estrella del programa Sin Filtros. Hoy, para muchos en la escena política, se está convirtiendo en un verdadero peligro público que debe ser controlado a la brevedad, antes de que la situación escale a un nivel mayor y perjudique aún más la débil adhesión con la que cuenta el presidente.
Ayer fue el diputado Olavarría (UDI); antes de ayer, el propio superintendente de Bomberos de Coquimbo y los alcaldes de la región; y hoy es la Asociación de Gobernadores de Chile (Agorechi). Todos ellos se han referido en forma directa a las irreverentes apariciones y declaraciones del ministro de Vivienda a través de sus redes sociales.
Textualmente, los gobernadores de Chile se refirieron a los dichos de Poduje: “Esta reiterada conducta irrespetuosa del ministro, donde busca normalizar que la falta de respeto y la descalificación por redes sociales sean la forma de relacionarse, daña el esfuerzo y compromiso que tiene el presidente José Antonio Kast de recorrer las regiones afectadas por los temporales, de construir una agenda de trabajo con las regiones, con los gobernadores regionales y, además, entorpece inoportunamente el trabajo serio que se hace en torno a las emergencias desde el Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (COGRID)”
Ya no es un misterio que la mayor capacidad del ministro parece ser esa facilidad para ganar enemigos, inclusive en su propio sector político. Hoy está llamando a parlamentarios de su sector con un diálogo amenazante cuando no le agrada alguna declaración; lo único que esto genera en el oficialismo es una preocupación constante sobre cuánto daño terminará causándole a la gestión del presidente Kast.
Todo parece indicar que utiliza al personal del Serviu y de la Seremi de la región de Valparaíso para manipular la realidad con un discurso sin pruebas reales. Habló de querellas presentadas a constructoras y no hay ninguna. Habló de delitos y no existe ningún fallo judicial que lo avale. Las redes sociales son su mejor aliado, respaldado por una ‘’barra brava’’ llena de trolls que defiende lo indefendible sin ir al fondo del asunto. No es lo mismo mostrar en redes sociales construcciones de casas abandonadas a medio terminar, que mostrar una casa finalizada y sin una sola gotera tras el paso de un sistema frontal como el que vivimos.
Pero el camino se le va cerrando al ministro. ‘’Por la boca muere el pez’’, dice el refrán, y hasta ahora no ha podido cumplir lo prometido. Habló de eliminar inhabilidades en Viña en dos semanas y no cumplió. Habló de derrumbar casas en mal estado en una semana y no cumplió. Habló de casas de millonarios en la megatoma de San Antonio y no pudo validarlo. Dijo que en Coquimbo no había desaparecidos por el temporal y quedó demostrado lo contrario. Dijo que en 15 meses terminaba la reconstrucción y él mismo ya reconoció que no cumplirá. No ha entregado una sola casa terminada en El Olivar. Solo habla, diseña, promete, sigue hablando y sigue prometiendo... mientras despliega su mejor habilidad: ganarse al menos un enemigo por día.
Viajó por todo Chile mostrando ‘’la catástrofe’’ del temporal; mostró casas y hasta la grúa que se cayó. Quiso apoderarse de la escena, pero terminó convertido en una caricatura. Como lo señaló Alberto Mayol en su columna de Radio Bío Bío: “Quien construye su autoridad sobre la promesa de resolución queda especialmente expuesto cuando la realidad no se deja resolver”. Anda un Poduje suelto y Chile necesita que se controle, que se calme, que respire y que, al menos, logre cumplir algo de lo prometido. Da miedo el libre albedrío político que parece tener el expanelista de Sin Filtros, una actitud que solo logra seguir deteriorando la confianza de la gente en sus autoridades.