Las comunicaciones al interior de La Moneda están en crisis. Claramente, esta urgencia necesita un equipo “de emergencia” porque, de lo contrario, la pérdida de credibilidad que va a haber hará muy difícil recuperarla y, luego de aquello, viene la confianza. Decir que en España el barril de petróleo estaba a dos euros, mandarse cuñas como “tenemos que cumplir con todas las promesas cumplidas” o “estamos trabajando y trabajando en serio, esto es trabajar de verdad”, son parte de una premura, inexperiencia y hasta un nerviosismo tal que se puede entender y explicar por parte de la joven Mara Sedini, vocera de Gobierno.
Pero lo que no se puede entender es que existan dos discursos distintos. Por su parte, la Secretaría de Comunicaciones (Secom) elaboró un mensaje que en sus redes sociales aparecía con claridad diciendo que “nos dejaron sin plata. Un estado en quiebra”.
Por otro lado, los Ministros del Interior y de Hacienda echaron rápidamente pie atrás a ese término: “Jamás ocuparía una palabra como esa, jamás ocuparía la palabra que el Estado está quebrado. Lo que ocurre es que el Estado está en una situación fiscal deteriorada”, dijo Quiroz.
Tras estas declaraciones, el Gobierno ordenó bajar todos los videos y publicaciones en redes sociales que hablaban de un “estado quebrado”.
Siempre el mundo de José Antonio Kast ha estado rodeado de un buen marketing. El Capitán Planeta, el estado de emergencia, y ahora el “estado en quiebra”. Es la imitación al “no hay plata” impuesto en Argentina por Javier Milei. Detrás de esto hay un hombre, un asesor del segundo piso de La Moneda, se trata de Cristian Valenzuela, quien reconoció haber sido justamente el ideólogo de este concepto difundido ampliamente por el Gobierno en redes sociales con la idea de instalar un mensaje político, en el fondo, propaganda.
Valenzuela también es quien trató de “parásitos” a parte importante de Chile Vamos. A los mismos que trataron de “derecha cobarde”. En aquella columna, el principal asesor de Kast cuestionó duramente a quienes se aprovechan del Estado.
Un parásito se entiende como un organismo que vive sobre o a expensas de otro. Se nutre de un segundo a sus expensas, incluso le causa daño. ¿Quién es el parásito acá? El daño que le hace a la credibilidad y la confianza el episodio del “Estado en quiebra”, que se suma a una mala forma de comunicar, tiene un mismo ideólogo. Todo sale del mismo lugar, del segundo piso de La Moneda.
Lo más probable es que la joven vocera de Gobierno se transforme en la primera víctima de este Gobierno. No porque alguien la quiera afuera, sino porque no ha sabido estar adentro. Sus errores básicos no están a la altura de un cargo de esa naturaleza. La minuta era mala, es cierto, pero acá se cortará el hilo literal, por lo más delgado.
Copiar el estilo Milei era la consigna, pero ni José Antonio es Javier, ni los chilenos somos como los argentinos. La estrategia no solo no funciona, sino que además quedó al descubierto burdamente. Borraron con el codo lo que escribieron con la mano, pero la Contraloría lo detectó. No olvidemos que acá se gastaron recursos públicos y hubo personal del gobierno involucrado en la generación de dichas publicaciones. ¿Son los nuevos parásitos de La Moneda? Y lo que quedó claro: Chile no está quebrado ni tampoco estaba en emergencia. La urgencia se creó a 12 días de asumir el mando, antes solo era un eslogan escrito en un manual o minuta comunicacional.