Al menos 1.600 conductores son los que faltan solo en nuestra Región de Valparaíso. La escasez de personal ha provocado una baja frecuencia de micros y el uso masivo del Metro de Valparaíso, saturando el servicio en algunos casos. Este déficit ha ido en considerable aumento por innumerables razones, una de ellas es la precaria relación laboral del chofer con la empresa propietaria de la micro. En segundo lugar se encuentran las opciones laborales en el norte del país, donde la remuneración muchas veces supera hasta en un 50% el ingreso de la zona, y en tercer puesto está la fuga de conductores de micros a manejar Uber.
Quienes se quedan manejando micros hoy en el Gran Valparaíso son muchas veces conductores que son propietarios de sus propias máquinas, en menor caso, y por otro, una gran cantidad de choferes que tienen altos índices de consumo de estupefacientes. Informes de SENDA indicaron a finales de 2025 que el 31% de los conductores de micros en la región dio positivo en narcotest, cifra que supera el promedio nacional en un 11%.
Por otro lado, el nivel de seguridad que ofrecen los viajes entre Valparaíso y Villa Alemana o Concón, la verdad, ya se han convertido en verdaderos virales en redes sociales, emulando a vehículos inclusive de la Fórmula Uno.
La preocupante falta de choferes de la locomoción colectiva en la Región de Valparaíso se contradice con el alto número de cesantía que existe en la zona, que llega a los dos dígitos, por ejemplo, en el mundo femenino.
Hoy en nuestra región prácticamente no tenemos mujeres manejando micros. Pero la realidad en otras zonas del país es distinta. En Santiago existe el programa “Mujeres Conductoras”, esto ha transformado el transporte público al aumentar un 150% desde 2022, sumando más de 2.400 choferes profesionales en 2026. Además, ha derribado barreras de género en un rubro tradicionalmente masculino, destacando por ser responsables, reduciendo la tasa de accidentes y logrando independencia financiera.
Incorporar a las mujeres a este campo laboral en la región es responsabilidad primero del empresario que quiera hacerlo y sacar más máquinas a la calle. Segundo, de la propia autoridad, ya sea Seremi del Trabajo o la propia delegación, que debe generar las instancias para capacitar a mujeres que se unan a este oficio. Podría perfectamente haber un incentivo para incorporar esta fuerza laboral, lo que nos entregaría como solución varios puntos. Primero, reducción de la cesantía femenina; segundo, mayor frecuencia en micros; y tercero, mayor seguridad en las calles al bajar considerablemente las drogas como un componente no menor en nuestros conductores.
Para hacerlo, solo debe haber voluntad. Las mujeres están, las micros también y sobre todo la necesidad de hacerlo. Esperamos a nuestras mujeres al volante.