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Editorial: Ley “Escuelas Protegidas”: Un clon de “Aula Segura” donde todos nuestras niñas y niños pasan a ser “sospechosos”

Editorial: Ley “Escuelas Protegidas”: Un clon de “Aula Segura” donde todos nuestras niñas y niños pasan a ser “sospechosos”

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Editorial: Ley “Escuelas Protegidas”: Un clon de “Aula Segura” donde todos nuestras niñas y niños pasan a ser “sospechosos”
Martes 21 de abril de 2026 19:00
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Con amplia mayoría fue aprobada en la Cámara de Diputadas y Diputados la ley denominada “Escuelas Protegidas”. Para ser más exactos, de los 155 parlamentarios, 103 votaron a favor. Esta iniciativa busca aumentar las medidas de seguridad en las salas de clases, con medidas tales como la revisión de las mochilas de las niñas y niños, además de permitir que los profesores puedan aplicar acciones "pedagógicas, correctivas y disciplinarias".

Otra novedad es que ahora se podrán aplicar sanciones a los estudiantes que interrumpan el normal desarrollo de las clases. Además, esta ley permitirá que los reglamentos internos de cada colegio puedan prohibir el uso de elementos como gorros, capuchas o pasamontañas que impidan identificar a los estudiantes.

La idea de esta ley "Escuelas Protegidas" nace como una iniciativa impulsada por el Gobierno, en el contexto de la administración de José Antonio Kast, con el objetivo de reforzar la seguridad y combatir la violencia en los establecimientos educacionales, sin embargo, si uno revisa, por ejemplo, lo que es la Ley “Aula Segura” promulgada el año 2018, se encuentra que son muy parecidas. ¿Por qué crear entonces otra ley si ya teníamos una?

Aquella ley, que es la número 21.128, tenía como objetivo el mismo que la llamada “Escuela Protegida”. Justamente generar seguridad en el aula. Fue hecha para expulsar rápidamente a alumnos por violencia grave, sin embargo, no se ocupa.

El uso de esta normativa ha sido limitado o resistido por su enfoque punitivo, las dificultades burocráticas para ejecutarla, la falta de apoyo psicosocial real y las críticas de actores educativos que buscan soluciones pedagógicas en lugar de solo expulsiones.

¿Y qué más punitivo que revisarle una mochila a una niña o niño? Otra similitud de la Ley “Aula Segura” vigente actualmente con la nueva de “Escuelas Protegidas” que se quiere implementar es que no son obligatorias, es decir, que cada colegio decide aplicarla o no.

No quiere decir que en todos los colegios podrán revisar las mochilas, sino solo en los que ellos decidan incorporarlos en sus reglamentos internos. El debate mundial sobre revisar o no las mochilas de los niños pasa por garantizar la seguridad colectiva o cuidar el derecho a la privacidad. En Reino Unido, por ejemplo, solo se puede acceder a la revisión de la mochila cuando existe una duda razonable.

Pero en Chile, ¿todos nuestros niños serán sospechosos? Sumado a esto, la ley tampoco explicita qué o cuáles son los “elementos” prohibidos. Lo que sí está claro es que, inmediatamente revisada la mochila y encontrado algún “elemento prohibido”, se llamará a Carabineros o a la Policía de Investigaciones de Chile. ¿De verdad esto es una buena ley?

Lo que no tiene la ley es, por ejemplo, coberturas adicionales de protección a los mismos alumnos e inclusive al mismo cuerpo docente de un colegio en caso de que efectivamente se produzca un acto violento en un establecimiento educacional como lo sucedido en Calama. Tampoco contiene el proyecto de ley "Escuelas Protegidas" qué castigo o responsabilidad civil podrán tener los padres que no se ocupen justamente de los actos de sus hijos.

No podemos calificar como mala esta ley, pero sí que es demasiado ambigua. Es un hecho concreto que no será obligatoria aplicarla en los colegios, por lo cual, al igual que su clon “Aula Segura”, puede ser letra muerta. Además, no ataca el problema de fondo de la violencia en los colegios, que es la salud mental de nuestros niños y niñas. Solo se busca facilitar el castigo a nuestros hijos. En el fondo, transformar al profesor en una especie de policía vigilando a pequeños delincuentes, todos sospechosos hasta que se pruebe que en su mochila no hay nada.