La crisis que se vive en el municipio de Quilpué y que tiene enfrentados a los concejales con la alcaldesa de la comuna —con la incertidumbre de 406 trabajadores a honorarios de por medio— está a punto de llegar a buen término. Lo más probable es que en las próximas horas se conozca un acuerdo, el cual no es más que la aceptación por parte de la alcaldesa de las condiciones que le impondrán los seis concejales comandados por la abogada Laura González, cuyo principal activo parece haber sido reunir, desde el Frente Amplio hasta los Republicanos, en una sola consigna: todos contra Corti.
Es abismante y preocupante la soledad política de Carolina Corti. Si hasta la propia madre del senador Andrés Longton aprovechó la sangre en el río para lograr sacarle un mordisco a una inestable alcaldesa que, según todo parece indicar, no logra entender ni visualizar por qué pasó de ser la lideresa de la comuna, la figura insigne de la derecha regional y la presidenta del partido, a estar dependiendo de un hilo en menos de 45 días.
Las redes sociales la han despedazado y el termómetro de la calle la visualiza como una mala administradora. No se puede defender que una persona trabaje tres días a la semana por un sueldo de casi dos millones de pesos, y menos que se trate del expresidente del mismo partido. Le subió el sueldo a su jefe de gabinete de dos millones doscientos mil pesos a más de tres millones y medio; ahora se lo tuvo que bajar a tan solo un millón doscientos.
El nivel de lealtad de Corti con los suyos es gigantesco, pero a ella no le han pagado igual. En plena campaña se inmoló, por ejemplo, por el diputado Pardo, lo que incluso le valió un informe de Contraloría en contra. ¿Hoy dónde está la defensa del teniente Pardo? Hizo campaña codo a codo con los Barchiesi, hizo campaña por Kast en segunda vuelta semáforo por semáforo. ¿Dónde están ahora los Republicanos en el concejo? Fue la figura más leal con Longton y compañía. Aparte de venir a un acto minutos después de las palabras de su madre, ¿dónde está la defensa y lealtad del senador en este complejo minuto?
Corti está sola políticamente. Ni la presidenta nacional de RN pudo salvarla ni conseguirle dos votos en el concejo. Se movieron todos los astros, pero nadie lo logró. Fue una tormenta perfecta que hoy la tiene en el suelo y en la que solo le queda aceptar lo que Laura González, Villegas, Aranda y compañía le pidan. En el fondo, perdió el poder; ahora en Quilpué mandan los concejales.
Lo preocupante es lo que se le viene. Lo más probable es que en dos meses nos olvidemos de esto, pero quedará de manifiesto cómo se llegó a este episodio. Y aquí es fundamental hacer una reingeniería en su equipo. La brutal lealtad de un tal Olivos, de Tadres o de personajes como Cristal Ovando con la alcaldesa es envidiable. Su jefe de gabinete y su jefa comunicacional responden a Corti con una fidelidad absoluta; y lo cierto es que ellos sienten que hacen bien su trabajo. No obstante, no se dan cuenta de que ese férreo cariño y admiración hacia su jefa los nubla a la hora de ser consejeros objetivos. A la alcaldesa no se le puede encontrar todo bueno, porque no todo lo que hace está bien. Y alguien tiene que decírselo. ¿Se lo dicen o se la llevan de abajo?
Ovando, su jefa de comunicaciones, tiene talento y experiencia de sobra en el mundo político; nadie podría dudar de su capacidad profesional. Sin embargo, es una especie de sepulturera de alcaldesas. Ya lo fue con Trinidad Rojo: era tanta su fidelidad hacia ella, la protegió y la cuidó tanto, que le terminó haciendo un daño irremediable. Rojo en La Calera fue debut y despedida.
Corti debe hacer un cambio de timón urgente. Los concejales ya le dejaron sobre la mesa —sin decirlo a la prensa, pero sí privadamente— que le piden la cabeza de Tadres y la de Olivos. Veamos si ella cede o no. Pero la lealtad de adentro, la de su propio equipo, es la que la dejó sola políticamente. Solo de ella dependerá si esto es debut y despedida. Como decía Maquiavelo: ‘’Los hombres se complacen tanto en sus propias acciones y se engañan con tanta facilidad que es sumamente difícil defenderse de la plaga de los aduladores’’. Un adulador no es un buen asesor.