Como medio hemos seguido paso a paso lo que ha ido sucediendo con nuestra locomoción colectiva en la Región de Valparaíso, y en específico lo que sucede en las comunas de Valparaíso, Viña del Mar, Concón, Quilpué, Villa Alemana, además de Quintero y Puchuncaví. Es donde existe la llamada zona de exclusión, la cuál es subsidiada por el Estado; esto quiere decir que el Gobierno de turno les paga a los dueños de las micros un monto mensual para que el valor del pasaje final no se traspase al usuario.
Sin embargo, sabemos que esto no ha funcionado bien. Por eso hoy estamos tan esperanzados de que los dos procesos que comenzaron con el Gobierno anterior puedan ver la luz y cumplir las expectativas de lo que se espera. La primera es la instalación de los famosos validadores electrónicos. Que no son otra cosa que las máquinas que cada micro tendrá, en donde los usuarios podrán pagar con tarjeta tal como se hace en Santiago, en el metro regional y en otras tantas regiones del país.
Por más que se diga lo contrario, los grandes opositores a esta medida en el pasado al menos fueron los mismos empresarios. Este nuevo sistema eliminará el sueldo supuestamente de corte por boleto. Cada empresario deberá hacerles un sueldo a sus choferes y además cumplir con las frecuencias en cada recorrido, lo que hoy no se cumple.
Este proceso de validadores partió mal, porque en el tema tecnológico, estos no conversan con los ya instalados en el metro regional y su metro bus, con lo cual va a generar un problema al usuario que debe hacer una combinación del metro más la micro, esto debería quedar resuelto. Por eso es tan relevante la promesa del Seremi de Transportes Matías Valenzuela, quien, en conversación con nuestro medio, pudo asegurar que sí o sí en enero del 2027 podremos subirnos a una micro del Gran Valparaíso y pagar con tarjeta, proceso que se iniciará en julio.
La siguiente promesa es que en marzo del 2027 tendremos los primeros buses nuevos circulando en nuestras calles. Se valora muchísimo ambas fechas. Eso es ponerle certeza a una incertidumbre que existe en nuestras calles con recorridos que hoy ni siquiera tienen contratos a firme con el Ministerio como son los casos de varias líneas que cubren el tramo entre Villa Alemana, Quilpué y Valparaíso, que en cualquier momento podrían dejar de funcionar.
Estaremos desde esta tribuna atentos a cada promesa entregada. Fechas claras. Y además la posibilidad durante este año de levantar un plan que nos permita contar con una segunda zona de exclusión, esta vez sumando la provincia de Quillota más las comunas de Limache y Olmué. Hasta ahora, todo bien con el Seremi de Transportes de la era Kast. Toda escoba nueva barre bien, veamos si se cumple lo prometido.