Desconcentración, desánimo y estrés. Esto es parte de lo que sienten las niñas y niños cuando están al interior de una sala de clases fría y poco acogedora, lo que impacta negativamente en su capacidad de aprender.
De acuerdo al decreto 548 del Ministerio de Educación, las salas deben estar al menos a 12 °C, una temperatura que, ya siendo baja, no se cumple en todos los establecimientos del país. Según un estudio publicado por la web Educación 2020, se deducen muchas interrogantes no menores.
¿Qué implica que las salas de clases estén congeladas?, ¿qué efectos tiene en los estudiantes? Este estudio dice que, además del malestar físico y el riesgo de enfermedades, estudiar en un espacio helado tiene una consecuencia incluso peor: afecta el proceso de aprendizaje de las niños, niños y jóvenes.
Michelle Olguí, psicopedagoga y jefa de Proyecto de la Educación 2020, señala que desde la neurociencia —que estudia las funciones del cerebro— se ha comprobado que los ambientes empobrecidos, ya sean fríos o poco iluminados, sí inciden negativamente en las niñas y niños. Lo anterior ocurre porque “se activa el sistema de alerta y se elevan los niveles de estrés, lo que afecta los procesos cognitivos que están a la base del aprendizaje”, explica Olguí, y añade que “con temperaturas bajas, las necesidades básicas fisiológicas y de seguridad se ponen en riesgo, los niños se desconcentran, no atienden a la clase y comienzan a tener una necesidad constante de moverse como mecanismo para subir la temperatura. Y cuando lo hacen, a veces los profesores los echan de la sala por inquietos”. Un estudio de la U. de Scranton, EE. UU., sobre cómo el clima y la temperatura afectan nuestro ánimo y habilidades para aprender, confirma esta realidad. La investigación señala que la temperatura ideal para una sala de clases es de 22° C, y que las temperaturas bajas afectan el ánimo de los estudiantes en la clase. A su vez, estar con desánimo, además de tener consecuencias negativas en la actitud en general de las personas, afecta la memoria y las habilidades cognitivas de los estudiantes.
Nuestra legislación habla hoy de 12 grados de temperatura mínima en un aula de clases de enseñanza básica y media, y de los 15 grados en los de pregrado como jardines infantiles, pre kínder y kínder. ¿Se cumple en Chile esto?, ¿quién fiscaliza?
Hoy es muy poco probable que nuestras salas de clases cumplan con aquello, pero lo que más preocupa es que no se fiscaliza. Es muy relevante, si queremos tener una buena educación y una buena convivencia, que este punto en particular pueda ser revisado. Estamos en pleno otoño y a las puertas del invierno, que se prevé será duro. Si siempre hablamos de los niños primero, ¿no será hora de al menos garantizarles que podamos cumplir con algo tan básico como es la temperatura ambiente de la sala de clases? ¿Se cumplirá?