Lo acontecido la noche de este domingo 22 de marzo del 2026 es un hecho histórico para nuestro país, para nuestro fútbol, y sin duda para toda una generación de niñas y niños que ven en el éxito deportivo la salida perfecta a una vida llena de esfuerzo, escasez y sueños.
La relación del fútbol y los niños en situación económica más desfavorable es profunda. El fútbol para muchos de ellos es una herramienta de supervivencia, inclusión social y esperanza que agrupa a todo el conjunto familiar. Modelos chilenos existen desde la época de Iván Zamorano y de Alexis Sánchez o Arturo Vidal, por eso es tan importante saber cuidar a esta generación que este domingo logró imponerse a gigantes del fútbol sudamericano como Flamengo y Palmeiras.
Con el triunfo de este domingo, Santiago Wanderers le permite a Chile transformarse en el segundo país, solo después de Brasil, de ganar la Copa Libertadores en sus tres versiones oficiales: la masculina en 1991, la femenina el 2012, ambas con Colo Colo, y ahora esta Sub-20. Argentina, por ejemplo, no tiene este logro.
Estos chicos partieron desde Chile con un equipaje cargado de sueños, sin mucha expectativa, pero había una fórmula que estaba en esas maletas: era la suma de la “garra” y la “humildad”. Esa garra deportiva que muestra coraje, tenacidad, lucha inquebrantable, especialmente frente a la adversidad. Tanto con Palmeiras como Flamengo, este equipo en algún minuto estuvo abajo en el marcador, pero esa garra le permitió la fuerza anímica que los impulsó a superar el cansancio, revertir el negativismo y demostrar un compromiso máximo en equipo.
La arenga de su entrenador Felipe Salinas es la mejor revelación de la segunda parte de esta fórmula: la humildad. Pero esa bien entendida, no la que se asocia a la falta de recursos económicos. Ser humilde no significa ser pobre. Ser humilde consiste en conocer y aceptar las propias limitaciones, debilidades y errores, significa actuar sin orgullo y sin soberbia. Implica valorar a los demás, aprender continuamente, no presumir de los éxitos y mantener una actitud respetuosa y sencilla, sin sentirse superior ni inferior. No implica dejar que otros se aprovechen, pero tampoco negar sus propios logros. La humildad de este equipo fue espectacular. Sabían cuánto pesaban, sabían que era difícil, pero esta cualidad combinada con la garra porteña fue la combinación exacta, los convirtió en campeones de la Libertadores.
La garra más la humildad del Wanderers son la poción mágica que nuestros jóvenes deben imitar. Es el ejemplo para enseñarles y traspasarles que nada es imposible en la vida. Que con disciplina y actitud se puede. Con un buen guía como el quillotano Salinas, pero sobre todo por un cargamento de sueños que hoy llegará a Chile con más equipaje del que se fueron.
Hoy hay que saber cuidarlos, poner en su justa realidad el triunfo. Estudiar cada posibilidad que se abre, sin perder parte de esa misma pócima, así como no se puede perder la garra, tampoco la humildad. Quizás en meses más vendrá el Real Madrid, el PSG, el Benfica o el Brujas de Bélgica, mañana también aparecerá el empresario que los hará soñar, es aquí donde hay que poner ojo. Es la familia del fútbol la que debe cuidar a las familias de estos niños, hoy hay que celebrar, con calma, con garra, pero por sobre todo con humildad.