Para nadie es un misterio que estos dos primeros meses de Gobierno para José Antonio Kast no han sido fáciles. Se ha llenado de “errores no forzados”, y en su mayoría cada uno de ellos ha tenido como protagonistas a personas ajenas al círculo de Chile Vamos, una coalición que lucha por buscar una identidad entre sus tres actores y que, poco a poco, comienza a perfilarse como el verdadero sostén de La Moneda sin querer proponérselo, simplemente aportando sentido común.
No han sido pocos los actores de Renovación Nacional, de la UDI y de Evópoli que, tanto en público como privado, se dan cuenta de que se están transformando en una coalición con mucha más experiencia en el manejo de las negociaciones y, sobre todo, de poner mesura a ministros que tienen serios problemas comunicacionales.
El propio ministro Quiroz este domingo en Estado Nacional lanzó una declaración que puede simbolizar la inexperiencia política. “Faltó un poco de oficio cuando se escribió el oficio, sí puede ser”, luego incluso reafirmó en lo mismo. “Hubo un error, el oficio tuvo un error de oficio, faltó oficio. ¿Qué oficio faltó? Imaginarse que el oficio iba a ser público”.
La sinceridad del Ministro de Hacienda Jorge Quiroz, nos pondrá en alerta en el futuro sobre la verdadera intención de un oficio de este tipo. ¿Sabrán ahora que todo se puede filtrar? Por otro lado, vemos con preocupación quién es el único que logra acuerdos y que pone paños fríos en las conversaciones, nos referimos al Ministro José García Ruminot. Si bien su labor justamente es gestionar la relación del Poder Ejecutivo con el Congreso Nacional, es quien más puntos a favor les lleva anotados al Gobierno de Kast, partiendo por su acuerdo con Parisi y compañía.
Lo concreto es que las palabras de Luciano Cruz-Coke cobran sentido cuando dice “la ‘derechita cobarde’ es el sostén del Gobierno, perdónenme”. No podemos olvidar como se refirió justamente el actual presidente al conglomerado de partidos en plena campaña.
Si bien todos concuerdan en que es muy temprano para hablar de un cambio de gabinete, nadie duda de que este sí o sí se va a producir, y es justamente septiembre un mes que aparece en el horizonte como una fecha idónea. A esa altura ya debería estar aprobada la ley miscelánea, ya debe haber pasado la primera Cuenta Pública y también estaría ad portas de discutir la ley de presupuestos del 2027, la misma que vendría justamente con los ajustes fiscales que busca instaurar Quiroz.
¿Qué rol tendrá justamente ahí Chile Vamos? Es la gran incógnita. Por una parte, Renovación Nacional mira con cuidado el desarrollo de los hechos. Desde su propia Presidenta quien fue enfática en decir que su partido no apoyará recortes que afecten el gasto social ni la seguridad, pasando por la propia Presidenta del Senado Paulina Núñez, quien sufrió los embates del niño símbolo de la inexperiencia política, en referencia a Iván Poduje.
El otro símbolo del Gobierno, Mara Sedini, ya bajó su presencia en el gabinete y todo indica que se mantendrá mientras llegue alguien justamente con procedencia de Chile Vamos. Lo que está claro es que, así como en el pasado gobierno de Gabriel Boric llegó la camada de los ex concertacionistas, lo mismo se espera que pase actualmente, reforzando aquella denominación de “sostén” de la UDI, RN y Evópoli, eso sin dejar de lado que en Republicanos no ven con malos ojos que del Senado lleguen dos a reforzar el gabinete, uno de la quinta y otro de La Araucanía, eso podría entenderse como algo lógico para darle más peso a un gabinete que goza malamente de un rol más técnico que político, y en donde tanto Republicanos como Chile Vamos se han ganado mayor protagonismo.