Este viernes con bombos y platillos fue comunicada la archianunciada demolición del ministro Iván Poduje en El Olivar. Todos esperábamos maquinarias, grúas, camiones, pero nada de eso se vio. Un puñado de periodistas encabezados por un descompuesto Seremi de Vivienda, Marcelo Ruíz, intentaban dar explicaciones de cómo se iba a llevar a cabo la primera demolición o desarme de casas.
Lo concreto es que el ministro tiene que hacer show. Y es lo que mejor hace. A más de 75 días de haber asumido, aún no coloca ni siquiera un ladrillo de la nueva reconstrucción. No existe ningún antecedente legal que le dé luz verde al Ministerio de Vivienda para demoler, eso se acrecienta con el hoy hasta silencio cómplice de la justicia. Después de una serie de presentaciones a la justicia, la corte de apelaciones de Valparaíso guarda calma sin pronunciarse.
¿Es legal la demolición de Poduje? Es la gran incógnita. Hoy no sabemos con certeza si efectivamente corresponde o no hacer lo que quiere hacer el ex panelista de Sin Filtros, sin embargo, parece tener luz verde para que comunicacionalmente su adhesión siga creciendo, acompañado de una barra brava que celebra todo lo que hace el gigante de la vivienda en Chile.
En concreto, cuando uno recorre las calles de El Olivar, es que se ve con tristeza cómo nos hemos demorado tanto como país en devolverle la normalidad a un barrio que fue abatido por la fuerza de las llamas tras ese fatídico megaincendio del 2024.
Pareciera que el territorio sirve como carne de cañón para pelear políticamente. Por un lado, vemos viviendas en notable avance, otras terminadas, caras de pobladores que no saben a quién creerle. Si al ministro de la tele, o bien a los que los han acompañado por meses en un proceso de reconstrucción.
Falta un pronunciamiento judicial. Es vital saber si lo que estamos viendo por parte del gobierno es legal o no. Necesitamos tener certezas sobre si es efectivo o no que la constructora y la empresa Social Arquitectura tienen razón. Estamos en medio de dos versiones que nos hacen dudar de todo el proceso.
Lo que vemos en El Olivar es desesperanza. Por un lado, existe una versión que nos dice que estamos a un mes de recibir las casas terminadas y, por otro, un ministro que nos dice que las casas están malas. Pero ¿qué dice la justicia? Sin duda, es la gran ausente de un proceso que necesita respuestas.