Le guste o no a la clase política chilena, Franco Parisi estuvo a tan solo 545 mil votos de convertirse en Presidente de Chile, porque claramente, si pasaba a segunda vuelta, él ganaba, tal como aconteció con José Antonio Kast.
La diferencia entre Parisi y Kast, eso sí fue desigual. Todas las encuestas daban por ganador a Kast y nadie colocaba ni siquiera a Franco Parisi con tan poca diferencia con quien es hoy el Presidente de la Nación. Sin embargo, esa sensación de triunfo de José Antonio generada durante meses no significó mayor diferencia. Porcentualmente, fueron menos de 5 puntos.
Pero este verdadero triunfo de Franco Parisi tiene además otro elemento: haber colocado e instaurado el concepto de “ni facho ni comunacho”. Esto lo puso literalmente en el centro del electorado. Se alejó del extremo que significaba la figura comunista y también el Republicano, es por eso que poco o nada se entiende el paso en falso de haberse sentado a negociar con la izquierda para quedarse con la testera de la Cámara de Diputadas y Diputados.
Después de la guerra, todos son generales. Si Pamela Jiles hubiera ganado la votación por la testera de la Cámara baja, quizás ni siquiera estaríamos escribiendo de esto, pero el tema es que no ganó y, de paso, hay que comenzar a sacar las cuentas que perdió hoy el Partido de la Gente ante esa jugada o paso en falso.
Lo primero que se pierde es la consecuencia. Cuesta entender que los diputados electos, sin ni siquiera asumir, hayan comenzado a entablar una negociación con quienes criticaron a fondo hace unas semanas atrás. Lo quieran asumir o no, tranzaron con los “comunachos” y, lo concreto, es que también lo hubiesen querido hacer con los “fachos”, pero estos literalmente no los tomaron en cuenta.
Ahora, no sabemos si esta decisión era por convicción o por responder a una negociación anterior de Parisi y compañía en referencia a sus Bad Boys, porque lo concreto es que la verdadera meta acá era conseguir que Pamela Jiles fuera la Presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, era la forma de devolverle a la autodenominada “abuela” el favor de arrastrar a la hermana del presidenciable para ser diputada.
¿Le convenía al Partido de la Gente sentarse a negociar con fachos o comunachos? Es ahí la encrucijada. Creemos que, justamente, la gran fortaleza de Parisi fue aquello. Ponerse en el centro y no querer el poder por el poder, al menos ese fue su discurso. Pero, ¿tienen el mismo discurso, por ejemplo, su conocido asesor Barbagelata o la propia Jiles?
No olvidemos que Jiles pasó por el Partido Humanista, y logró sacar al propio Tomás Hirsh de sus cimientos, ella siempre ha buscado instrumentalizar a su favor a los partidos, inclusive pese a que Parisi lo negó en entrevista con Puranoticia.cl, se dice que la “abuela” tiene ciertas regalías en el PDG y en la bancada por sobre los otros parlamentarios.
Hoy, el éxito del Partido de la Gente, y del propio Franco Parisi de cara al 2030, pasará por mantener la consecuencia aquella de “ni facho ni comunacho”. Alejarse lo más posible de ser una oposición que “busca hacerle la vida imposible a Kast” como dijo la abuela y aprovechar a su bancada para ser un freno a los extremos. Buscar el poder por el poder fue un error que no puede volver a repetir Parisi.
Hoy, el PDG tampoco debe identificarse con Jiles, no pueden olvidar que, así como Kast fue el sostén de Republicanos, Kaiser de los Libertarios, es Parisi la figura del centro y del Partido de la Gente. No son los Bad Boys, no es Vattuone, no es Jiles, es Franco, y si él cede esa cuota de poder, lo más probable es que termine tal cual como hace 4 años, partiendo todo de cero, cuando hoy debe construir para el 2030 y eso se hace con consecuencia.