Lo sucedido en Rodelillo el pasado 3 de junio —donde, producto de una balacera, murieron dos jóvenes de 19 y 20 años y una tercera persona quedó parapléjica— nos sirve de ejemplo de una situación que se vive a diario en nuestro país: cómo el miedo se apodera de nuestros vecinos en diferentes poblaciones.
El miedo paraliza y no permite avanzar. En el caso de Rodelillo, tuvieron que pasar casi tres meses para tener detenidos por este brutal ataque, y todavía no sabemos si entre los ocho aprehendidos por la PDI este miércoles existen o no involucrados en aquellos fatídicos hechos del 3 de junio.
Rodelillo es una población donde todos se conocen. Todos los vecinos saben exactamente quién es quién, pero nadie se atreve a hablar ni a cooperar con la justicia por miedo a las represalias. ¿Cómo cuida nuestra legislación a quien quiere denunciar?
La Fiscalía y los tribunales pueden decretar diversas medidas para salvaguardar la integridad física y psicológica de un denunciante o testigo. Sin embargo, no sabemos si efectivamente se aplican o si cumplen con el objetivo de cuidar a la fuente.
Se puede pedir la reserva de identidad: ocultar el nombre, domicilio, profesión y lugar de trabajo del denunciante; pero, muchas veces, por la sola declaración de esta persona se puede deducir de quién se trata.
Puede solicitarse protección policial o resguardo temporal o permanente, pero sabemos que esto, en la práctica, es imposible de garantizar. Imagínese si en una población una persona es custodiada por Carabineros: todos sabrán quién fue el ‘’sapo’’, como se denomina en la jerga popular a quien denuncia.
También se puede recurrir a la declaración bajo secreto, utilizando medios tecnológicos para ocultar la voz o el rostro de la persona. Sin embargo, nuevamente, dependiendo del relato se puede concluir de quién se trata, sobre todo cuando en una población todos se conocen.
Quizás la medida que más podría resultar es la que contempla la reubicación en otra zona o, incluso, la asignación de una nueva identidad al testigo o denunciante. ¿Pero cuántos casos tenemos en los que esto se haya hecho eficazmente en Chile?
‘’Recopilar información en este caso ha sido superdifícil porque, si bien hay testigos presenciales, algunos dicen que no vieron quién manejaba el auto o que no lo vieron. Entonces ha sido difícil para el Ministerio Público y para nosotros’’, señala el abogado Leonardo Contreras, quien representa a una de las víctimas.
Hoy el miedo es el mejor aliado del crimen organizado. Mientras no tengamos la capacidad de garantizarle al buen vecino una forma real de denunciar, no vamos a poder avanzar en eliminar a quienes tanto daño nos hacen como sociedad. Hoy sabemos quiénes fueron, pero no nos atrevemos a decir quién fue. Para esto no se necesita una reforma constitucional: solo necesitamos mejores leyes. Es una tarea pendiente y, quizás, el eslabón principal de la cadena que nos permita dar con el paradero de quien disparó aquella noche del 3 de junio en Rodelillo, así como esclarecer tantos otros hechos de violencia que azotan nuestras calles.