Las Fiestas Patrias son, por definición, jornadas para celebrar, encontrarse con la familia y los amigos, disfrutar de las tradiciones chilenas y aprovechar unos días de descanso. Este año, los feriados del viernes 18, sábado 19 y domingo 20 de septiembre convertirán a la región de Valparaíso en uno de los principales destinos del país, con cerca de un millón de turistas que se espera lleguen a sus distintas comunas.
Para muchos, incluso, la celebración comenzará este jueves 17, considerando que algunas empresas adelantarán la salida de sus trabajadores. Será, por tanto, un fin de semana largo que pondrá a prueba no sólo la capacidad de las autoridades para resguardar la seguridad, sino también la responsabilidad de cada uno de nosotros que saldrá a celebrar lo que fue hace 216 años la Primera Junta Nacional de Gobierno.
Porque hay una realidad que no podemos desconocer: para una parte de la población, las Fiestas Patrias terminan asociadas a una ingesta indiscriminada de alcohol. Y cuando el consumo se transforma en exceso, aparecen las consecuencias que año tras año obligan a reforzar los dispositivos de seguridad: riñas, agresiones, violencia, robos y otros hechos delictuales, tal como lo reveló la general de Carabineros, Patricia Vásquez.
A ello se suma uno de los riesgos más graves e irresponsables de estas fechas: tomar el volante después de beber alcohol o incluso consumir drogas. Ninguna celebración justifica poner en peligro la propia vida ni mucho menos la de terceros, y tampoco resulta razonable que una noche de diversión termine en un hospital, una comisaría o, peor aún, en una tragedia irreversible.
En los principales centros de celebración de la región habrá, precisamente, un importante despliegue preventivo. En el parque Alejo Barrios de Valparaíso se dispondrán 100 carabineros, 26 cámaras de televigilancia, 15 puntos de control y fiscalizaciones coordinadas con distintos organismos. En el Sporting Club de Viña del Mar, en tanto, habrá otros 100 funcionarios y tres líneas de control que abarcarán el borde costero, el entorno del recinto y el interior de las fondas, donde funcionará una Tenencia Temporal. A ello se sumarán los equipos municipales, la Policía de Investigaciones, servicios fiscalizadores y otras instituciones que durante estos días estarán desplegadas para enfrentar eventuales situaciones de riesgo.
Pero ningún operativo policial, por amplio que sea, puede garantizar por sí solo unas Fiestas Patrias tranquilas. Los controles pueden detectar a un conductor que maneja bajo los efectos del alcohol, pero no pueden evitar que alguien decida beber y conducir. Carabineros o guardias de seguridad pueden intervenir una riña, pero no pueden impedir que una discusión provocada por el exceso de alcohol termine escalando.
Los municipios pueden disponer cámaras, inspectores y equipos de emergencia, pero no pueden reemplazar el criterio de quienes asisten a una fonda o ramada. La prevención comienza mucho antes de que intervenga cualquier autoridad y tiene que ver con decisiones tan simples como designar a un conductor, utilizar el transporte público, cuidar las pertenencias, no exponerse innecesariamente y retirarse de un lugar cuando el ambiente comienza a tornarse conflictivo.
También será fundamental que quienes lleguen a nuestra región comprendan que estas celebraciones se desarrollarán en ciudades que recibirán una presión extraordinaria sobre sus calles, carreteras, servicios y espacios públicos. El llamado al autocuidado debe extenderse a los turistas y a los propios habitantes de Valparaíso, Viña del Mar y las restantes comunas: respetar las normas, evitar el consumo excesivo, mantener una conducta responsable y recordar que detrás de cada automóvil hay otras personas que también quieren llegar sanas y salvas a destino.
Las Fiestas Patrias deberían dejarnos buenos recuerdos, no estadísticas de accidentes, detenidos, lesionados o víctimas. Por eso, el enorme despliegue que realizarán Carabineros, los municipios y los distintos organismos del Estado debe ser acompañado por algo que ninguna institución puede imponer: responsabilidad ciudadana. Celebremos por Chile, brindemos por el Wanderers o el Everton, bailemos cueca o cumbia, comamos asado y choripán, y disfrutemos de estos días, pero entendiendo que la mejor fiesta es aquella en la que todos podamos regresar a nuestros hogares.