La Delegación Presidencial impidió el ingreso de hinchas trasandinos al duelo en el Claro Arena, desatando la molestia del club xeneize y una queja formal ante la Conmebol.
El estreno de Universidad Católica en la Copa Libertadores, programado para el próximo martes 7 de abril, se verá marcado por una fuerte controversia administrativa.
Debido a una determinación de la Delegación Presidencial de la Región Metropolitana, el encuentro frente a Boca Juniors en el Claro Arena se llevará a cabo sin la presencia de seguidores del equipo argentino.
A través de sus plataformas digitales, la escuadra cruzada informó que la medida de la autoridad busca "con el objetivo de garantizar la seguridad de los asistentes al evento y de los entornos del recinto".
Según detalló la institución estudiantil, se "intentó un acuerdo con el equipo rival destinado a asegurar la presencia de hinchas visitantes en el estadio de Universidad Católica, en números adecuados para garantizar una experiencia segura tanto de los asistentes locales como de los foráneos", gestiones que finalmente no prosperaron ante la postura gubernamental.
La resolución generó indignación inmediata al otro lado de la cordillera. Medios como TyC Sports reportaron que "la dirigencia xeneize puso el grito en el cielo y exigió a Conmebol que se le den 2000 entradas a su parcialidad, como marca el reglamento, y no 450 como le habían ofrecido en primera instancia".
Desde Argentina sostienen que el anuncio de la UC "no tuvo aprobación alguna del ente regulador del fútbol sudamericano", enfatizando que el organismo rector "aún no comunicó nada al cuadro presidido por Juan Román Riquelme".
El malestar en Buenos Aires se fundamenta en que diversos fanáticos ya contaban con pasajes adquiridos para viajar a Chile. Ante este escenario, el periodista Ezequiel Sosa indicó que en el club bonaerense "exigieron a la Conmebol que se pueda jugar en otro estadio o que le garanticen que en La Bombonera no pedirá entradas para visitantes", apelando a un principio de reciprocidad si no se cumple el reglamento en Santiago.
Fuentes internas del club argentino señalaron a diario Olé que "ese comunicado no está bien. Nosotros pedimos lo lógico, que es lo que marca Conmebol".
El medio trasandino profundizó en que el conflicto radica en el cumplimiento estricto de las normas de la competencia: "En rigor de verdad, esa es una de las cuestiones que estuvo en el centro de la escena desde que el tema entró en discusión, ya que la reglamentación marca esa cantidad como mínimo (2.000) y en Boca no estaban dispuestos a aceptar menos. ¿Por qué? Simple, porque saben que la demanda será mayor y no tienen intenciones de involucrarse en un conflicto con sus socios por una limitación ajena".
PURANOTICIA