El cuadro rancagüino afronta este martes un exigente desafío en el Morumbí por la Copa Sudamericana. Con el impulso del triunfo ante Millonarios, el técnico celeste apuesta por repetir la hazaña en Brasil y resistir la presión inicial del poderoso elenco paulista.
Por la segunda fecha del Grupo C de la Copa Sudamericana, el plantel de O'Higgins se prepara para un complejo desafío internacional. Este martes, el cuadro celeste deberá trasladarse hasta Brasil para medirse frente al poderoso Sao Paulo en el césped del estadio Morumbí, compromiso al que llegan con el impulso de haber iniciado su camino en la fase grupal con una sólida victoria de 2-0 sobre Millonarios en la ciudad de Rancagua.
Frente a la envergadura del rival tricolor, el escenario se proyecta sumamente adverso para los rancagüinos. No obstante, Lucas Bovaglio, director técnico del equipo, evidenció su esperanza de dar la sorpresa, tomando como referencia el antecedente de febrero pasado, cuando lograron festejar en tierras brasileñas luego de dejar en el camino a Bahía mediante lanzamientos penales durante la fase previa de la Copa Libertadores.
Durante una reciente conferencia de prensa, el estratego abordó la magnitud del encuentro y recordó la experiencia previa en dicho país: "Sin dudas que Sao Paulo es el equipo más poderoso del grupo. En aquella oportunidad, la historia tuvo un final feliz. Sin embargo, ese partido en condición de visitante fue sumamente difícil".
Respecto a la motivación del plantel y el desarrollo táctico esperado, el entrenador profundizó en su análisis. "Uno en la arenga de la previa muchas veces, más allá de hablar y tocar algunos aspectos futbolísticos, que son los más importantes, también intenta tocar alguna fibra que estimule al jugador y que lo lleve a competir en su más alto nivel. Seguramente mañana (martes) lo volveremos a hacer. Yo me imagino un comienzo de partido donde el rival va a salir a jugarnos con una intensidad altísima. Ojalá que no sean los primeros minutos como fueron los de Bahía, donde a los 20 segundos ya perdíamos 1-0, pero sabemos que el rival se nos va a venir con esa desesperación", explicó.
En la misma línea, Bovaglio complementó su visión sobre cómo manejar la presión inicial del dueño de casa: "Si pasamos ese mal trago, normalmente los partidos se encauzan en carriles normales. Sería de vital importancia sostener la estructura y el resultado abierto en los primeros minutos para que nuestra ilusión y nuestra expectativa de conseguir una victoria la podamos mantener durante el resto del partido".
Para cerrar su intervención, el adiestrador transmitió un mensaje de confianza absoluta hacia sus dirigidos, apostando por una nueva hazaña. "Será una noche difícil, pero quién dice que no puede ser otra noche histórica para el fútbol chileno. Uno nunca sabe, esto es fútbol y todo puede pasar. Lo que les vengo diciendo a los muchachos es que crean en ellos porque a lo mejor el resto no tiene tanta fe, pero si ellos confían en lo que pueden dar, es más que suficiente para soñar con un resultado positivo", concluyó.
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