Marruecos, con su mezcla de cultura árabe, historia milenaria y ciudades vibrantes, ha despertado gran interés entre turistas chilenos que comienzan su planificación revisando vuelos baratos para llegar a ciudades como Marrakech o Casablanca.
Viajar al desierto del Sahara se ha convertido en una de las experiencias más buscadas por quienes quieren conocer paisajes completamente distintos a los tradicionales circuitos turísticos. Marruecos, con su mezcla de cultura árabe, historia milenaria y ciudades vibrantes, ha despertado gran interés entre turistas chilenos que comienzan su planificación revisando vuelos baratos para llegar a ciudades como Marrakech o Casablanca.
Desde allí, muchos viajeros continúan su recorrido hacia uno de los lugares más impresionantes del norte de África: las dunas gigantes del Sahara.
La mayoría de los itinerarios por Marruecos comienza en Marrakech, una ciudad famosa por sus colores, aromas y mercados tradicionales.
Uno de los lugares más icónicos es la Plaza Jemaa el-Fna, un enorme espacio que cambia completamente entre el día y la noche. Durante la jornada se pueden ver vendedores de jugos, artistas callejeros y encantadores de serpientes. Al caer la noche, el lugar se transforma en un enorme mercado gastronómico al aire libre.
También destacan:
La Medina de Marrakech
Un laberinto de callejuelas llenas de tiendas, artesanía y mercados.
El Palacio Bahía
Una obra arquitectónica impresionante del siglo XIX.
El Jardín Majorelle
Uno de los jardines más fotografiados del país.
Recorrer Marrakech es una experiencia sensorial intensa que mezcla tradición, historia y cultura.
Para llegar al Sahara, muchos viajeros realizan un recorrido de varios días que atraviesa las Montañas del Atlas, una cordillera que divide el norte de Marruecos del desierto.
Durante el trayecto es posible visitar:
Uno de los lugares más famosos del camino es Ait Ben Haddou, un impresionante pueblo fortificado que ha sido escenario de películas y series como Gladiator o Game of Thrones.
Uno de los destinos más visitados dentro del desierto es Merzouga, una pequeña localidad ubicada al borde de las dunas de Erg Chebbi.
Estas dunas pueden alcanzar hasta 150 metros de altura y se extienden por kilómetros creando un paisaje completamente dorado.
La forma más tradicional de entrar al desierto es mediante caravanas de camellos, que recorren lentamente las dunas mientras el sol se pone en el horizonte.
Este momento suele ser uno de los más recordados por los viajeros.
Una de las experiencias más especiales de este viaje es pasar la noche en un campamento en medio del Sahara.
Estos campamentos suelen ofrecer tiendas amplias y cómodas que permiten disfrutar del silencio absoluto del desierto.
Durante la noche, los visitantes pueden:
La ausencia de contaminación lumínica convierte al Sahara en uno de los mejores lugares para contemplar el cielo nocturno.
La comida marroquí es otro de los grandes atractivos del país. Su cocina combina influencias árabes, africanas y mediterráneas, creando platos llenos de sabor.
Entre los más conocidos se encuentran:
Tajine
Un guiso cocinado lentamente en un recipiente de barro con forma cónica.
Cuscús
Uno de los platos más tradicionales del norte de África.
Pastilla
Una mezcla dulce y salada hecha con masa fina, carne y especias.
Té de menta
Considerado un símbolo de hospitalidad en Marruecos.
Probar la gastronomía local es una parte fundamental de la experiencia de viaje.
Marruecos ofrece una combinación difícil de encontrar en otros destinos: ciudades llenas de historia, paisajes montañosos, pueblos tradicionales y uno de los desiertos más famosos del mundo.
Para muchos viajeros, recorrer Marrakech y terminar durmiendo bajo las estrellas del Sahara es una experiencia que queda grabada para siempre.
No es casualidad que cada vez más turistas estén incluyendo este destino en sus planes de viaje, atraídos por la posibilidad de vivir una aventura completamente distinta a las rutas tradicionales.
PURANOTICIA