El Tribunal Oral en lo Penal de Arica condenó a los ciudadanos venezolanos Yorman Espinoza Aguilera, Ender Espitia Carrillo y Alfredo José Timaure, integrantes de la banda “Los Gallegos” del cerro Chuño, a la pena de 3 años y un día de presidio por un secuestro cometido en agosto pasado.
En un fallo unánime, el tribunal también condenó a Ender Espitia Carrillo a las penas de 5 años y un día y 3 años y un día de presidio, respectivamente, como autor de los delitos de tráfico de drogas y porte ilegal de arma de fuego.
Asimismo, Alfredo José Timaure fue sentenciado a 3 años y un día de presidio, mientras que Yorman Espinoza Aguilera y Ender Espitia Carrillo recibieron una pena de 61 días de presidio como autores del delito consumado de asociación delictiva.
El tribunal además ordenó que, una vez ejecutoriada la sentencia, se proceda a la toma de muestras biológicas de los condenados para determinar sus respectivas huellas genéticas e incorporarlas al registro nacional de ADN de condenados.
La resolución estableció, más allá de toda duda razonable, que durante la tarde del 1 de agosto de 2025 la víctima identificada con las iniciales N.L., también de nacionalidad venezolana, fue contactada en el sector Cerro Chuño de Arica por Víctor Salazar Oliveros, integrante de “Los Gallegos”, quien le indicó que debía acompañarlo para conversar por instrucciones de Alfredo José Timaure, alias “Jumper”, quien ejercía funciones de dirección dentro de la organización.
SECUESTRO EN EL VALLE DE AZAPA
Posteriormente, Víctor Salazar Oliveros pasó a buscar a Deiber Tobar Terán, alias “Gato”, y todos se trasladaron en un vehículo hasta un inmueble ubicado en el pasaje Pablo Ku, en el sector Las Maitas del valle de Azapa. Según estableció el tribunal, el inmueble era utilizado por integrantes de la organización como casa de seguridad y centro operativo.
En ese lugar, la víctima fue privada ilegítimamente de libertad y retenida contra su voluntad mediante amarras, amenazas y encierro en una de las habitaciones del inmueble. Durante el cautiverio, Víctor Salazar Oliveros realizó una videollamada a Alfredo José Timaure, alias “Jumper”, quien sostuvo que la víctima colaboraba con un grupo rival denominado “Tren del Coro”, por lo que debía ser eliminada.
Más tarde, Ender Espitia Carrillo llegó al inmueble y reforzó las amarras de la víctima utilizando cinta adhesiva y otros elementos de inmovilización. Además, permaneció en el lugar realizando labores de vigilancia y control.
La víctima logró romper una ventana, cortar parcialmente sus amarras utilizando fragmentos de vidrio y escapar lesionada por sectores agrícolas del valle de Azapa. Pese a ser perseguida por integrantes de la organización —entre ellos Ender Espitia Carrillo, Yorman Espinoza Aguilera y Deiber Tobar Terán— consiguió pedir auxilio a terceros y posteriormente contactar a personal policial.
DROGAS Y ARMAS EN LA CASA DE SEGURIDAD
Durante el procedimiento, al interior de una mochila ubicada en una de las habitaciones utilizadas por la organización, se encontró cannabis con un peso bruto de 2.190 gramos y un peso neto de 1.974,6 gramos, sustancia destinada al tráfico ilícito y respecto de la cual Ender Espitia Carrillo mantenía conocimiento, acceso y dominio funcional.
Asimismo, fue hallada una pistola semiautomática apta para el disparo, junto con cargadores y municiones compatibles, elementos sobre los cuales Ender Espitia Carrillo también mantenía conocimiento, acceso y dominio funcional, sin contar con autorización legal para su porte o tenencia. En el inmueble además se encontró una pistola a fogueo.
OPERABAN EN ARICA E IQUIQUE
El fallo estableció además que, al momento de los hechos, Ender Espitia Carrillo, Yorman Espinoza Aguilera y Alfredo José Timaure integraban una organización estable y estructurada vinculada a “Los Gallegos”, conformada además por Víctor Salazar Oliveros, Deiber Tobar Terán y otros sujetos no identificados.
La organización operaba de manera coordinada en las ciudades de Arica e Iquique, manteniendo una distribución funcional de roles y utilizando casas de seguridad, vehículos, teléfonos celulares y diversos medios materiales destinados a la perpetración de delitos.
Dentro de esa estructura, Alfredo José Timaure ejercía funciones de jefatura y coordinación respecto de los demás integrantes, impartiendo instrucciones y manteniendo control sobre las acciones desarrolladas por miembros operativos de la organización en la ciudad de Arica.
PURANOTICIA