Investigación da cuenta de sueldos que superan al del Presidente, y sin fiscalización externa. El sistema incluye bonos, asignaciones y beneficios que agrandan la brecha.
Un análisis a las remuneraciones al interior del Congreso Nacional reveló una realidad que reabre el debate sobre la transparencia y el uso de recursos públicos: 135 funcionarios reciben sueldos mensuales que van desde los $8,4 millones hasta más de $19 millones, cifras que incluso superan a las de las más altas autoridades del país.
Según consigna un reportaje de Chilevisión, estos ingresos corresponden a trabajadores del Senado, la Cámara de Diputados y la Biblioteca del Congreso, financiados íntegramente con recursos fiscales. “Se paga con la ley de presupuesto (…) es plata de todos los chilenos”, recalca Manuel Lobos, del Observatorio Congreso en la investigación.
El análisis de las planillas —obtenidas vía Ley de Transparencia— permitió establecer que:
En total, estos 135 empleados concentran las remuneraciones más altas del aparato público, superando incluso al Presidente de la República, ministros, parlamentarios y autoridades judiciales. “Esta gente gana más que el Presidente (…) más que los ministros de la Corte Suprema y muchas veces más que los propios parlamentarios”, advierte Francisco Leturia, ex consejo para Transparencia .
El caso salió a la luz luego de que ahora el expresidente del Senado, Manuel José Ossandón, decidiera revisar la administración interna. “Me empecé a meter en la administración (…) porque había una preocupación por la sustentabilidad del Congreso”, explicó.
Fue en ese proceso donde detectó una estructura que calificó como una “deformación”. “Empecé a investigar de qué se trataba y por qué habíamos llegado a esto”, señaló.
Sin embargo, su indagatoria no estuvo exenta de presiones. “Le dijeron ‘no se meta ahí’… pero eso me dio más ganas”, relató, agregando que enfrentar el tema le significó “ganarse muchos enemigos”.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a la desconexión entre las remuneraciones y el mercado laboral. Según el reportaje, algunos cargos pueden ganar hasta 10 veces más que sus equivalentes en el sector privado.
Ejemplos concretos incluyen:
“La mayoría de las pegas que ganan esa cantidad no son trabajos difíciles (…) muchas veces las hace gente más joven por mucho menos plata”, afirma el ex consejero para Transparencia.
La investigación también revela una dinámica interna marcada por el poder de estos funcionarios. “Nadie se atreve a tocarlo (…) son los guardianes de los secretos del Congreso”, sostiene Leturia.
Según los testimonios, su permanencia y condiciones se explican en parte por redes de confianza y favores acumulados. “Le saben secretos a tanta gente (…) entonces dicen ‘no nos metamos ahí’”, expresa.
El sueldo base es solo una parte del total. Los funcionarios acceden a una serie de beneficios que aumentan considerablemente sus ingresos:
Solo este último concepto implicaría un gasto de más de $12.000 millones anuales. “Aquí todos tenían horas extra, aunque no trabajaran el 100%”, denunció Ossandón.
Uno de los puntos más críticos es la ausencia de fiscalización externa. Al tratarse de un poder autónomo, el Congreso no está sujeto al control directo de organismos como la Contraloría.
“No existe ningún organismo externo que lo esté monitoreando”, advierten expertos, quienes señalan que esto abre la puerta a posibles irregularidades.
En esa línea, se plantea un cuestionamiento de fondo: “¿Es posible que funcionarios del Estado ganen 30 o 40 veces más que un trabajador común?”.
Los mayores sueldos se concentran en cargos estratégicos como los secretarios de comisión, en su mayoría abogados, con ingresos entre $14 y $19 millones. También destacan los secretarios generales, responsables administrativos del funcionamiento institucional.
“Son los ministros de fe (…) que certifican decisiones clave del Congreso”, explica Macerlo Drago, ex consejo de Transparencia, aunque se reconoce que “se perdió el control de los límites de estas remuneraciones”.
En esa línea, el siguiente listado de la Ley de Transparencia Activa del Congreso Nacional muestra a algunos de los funcionarios mejor pagados de la Cámara de Diputados:
Frente a la polémica, se han impulsado iniciativas para regular estos ingresos, estableciendo topes y eliminando asignaciones. Sin embargo, existe un obstáculo central: los derechos adquiridos.
“Aquí no se le baja el sueldo a nadie, los que tienen fondos millonarios, van a jubilar con esos fondos millonarios”, reconoce Ossandón.
Por ello, las propuestas apuntan principalmente a los futuros funcionarios, lo que ha sido criticado como insuficiente. “O lo arreglamos entero o hacemos algo que no va a la médula del problema”, advierte el diputado del Partido Socialista, Juan Luis Castro .
El reportaje también evidenció dificultades para obtener versiones oficiales. No se permitió el acceso a dependencias del Congreso y la dirigencia de los funcionarios rechazó participar, acusando una exposición mediática injusta.
Aun así, especialistas insisten en la necesidad de cambios profundos. “Tener supersueldos daña las instituciones y desgasta la democracia”, concluyen.
PURANOTICIA