La alcaldesa Macarena Ripamonti anunció una serie de medidas para ordenar el comercio en calle Valparaíso y la zona oriente, incluyendo la posible creación de un mercado persa. Comerciantes valoran la idea, pero advierten desigualdades y problemas de seguridad.
El Municipio de Viña del Mar avanza en una estrategia para enfrentar el comercio ambulante en sectores críticos como calle Valparaíso y la zona oriente de la ciudad. Entre las medidas, la alcaldesa Macarena Ripamonti planteó en Puranoticia Matinal la posibilidad de regularizar a los vendedores informales e incluso habilitar un mercado persa, siguiendo experiencias previas en la región.
“Hay puntos de la ciudad que tienen que permanecer impecables (…) pero también tener un desarrollo de comercio informal, pero legal”, señaló la jefa comunal, quien, al ser consultada por la posibilidad de implementar un mercado persa, respondió: “claro que sí”, confirmando así que la idea de un espacio formalizado está dentro de las alternativas en evaluación.
La iniciativa busca equilibrar el orden urbano, la seguridad y la actividad económica, en medio de un escenario donde el comercio ambulante se ha expandido en sectores de alta afluencia.

Desde el centro de Viña del Mar, locatarios ven con cautela las propuestas. Si bien algunos reconocen beneficios en ordenar las calles, persisten dudas sobre la equidad de las medidas.
Esteban, comerciante del sector, sostuvo que “puede ser ayuda en el sentido que va a liberar un poco las calles”, aunque advirtió que esto “no quiere decir que va a lograr una seguridad en cuanto al transitar de la gente”. Además, cuestionó las condiciones de formalización: “Al no dar una boleta, para mí sigue siendo algo que no está dentro de la normativa”.
En la misma línea, apuntó a una eventual desigualdad frente al comercio establecido: “Nosotros pagamos impuestos, arriendo y patentes (…) y creo que el que no den una boleta es algo injusto”.
Más crítica es la visión de Solange Álvarez, quien respalda la regularización, pero bajo condiciones estrictas: “Encuentro que sería súper bueno porque deberían pagar impuestos, como nosotros todos pagamos”. A su juicio, el comercio ambulante “se presta para otras cosas, también para delincuencia” y afecta la imagen de la ciudad, especialmente frente a turistas.
Por ello, considera positivo concentrarlos en un espacio definido: “Que se puedan poner en algún lugar específico donde la gente pueda ir”.
La percepción de inseguridad es otro de los factores que incide en el debate. Sonia Tabilo, locataria de una galería del centro, describe el escenario como una “guerra constante” entre comerciantes formales e informales.

“Hay ciertos horarios en que no se puede pasar (…) y eso lleva también a un riesgo de seguridad”, afirmó, valorando que en el último tiempo “se ha visto menos vendedor ambulante y se siente uno un poco más segura en la calle”.
Para ella, la solución pasa por concentrar la actividad: “Ideal que los pudieran agrupar en un solo lugar”.
Desde el municipio, la regulación del comercio ambulante se vincula también a un plan más amplio de recuperación de espacios públicos. Las obras en calle Valparaíso y sectores aledaños buscan mejorar veredas, accesibilidad y condiciones urbanas, junto con reforzar la fiscalización.
Ripamonti explicó que estas intervenciones permitirán “hacer un cambio estratégico en ese lugar y poder desarmar también parte del comercio ambulante”, el cual —según indicó— en algunos casos se asocia a “condiciones de insalubridad crítica” e incluso a dinámicas delictuales.
El desafío, reconoce la autoridad, es complejo y persistente: “Es un trabajo que no vamos a cansar en hacer”.
Mientras el municipio avanza en estas definiciones, el debate sigue abierto entre quienes ven en la regularización una oportunidad de orden y quienes temen que las medidas no logren equilibrar la competencia ni mejorar la seguridad en el centro de la ciudad.
PURANOTICIA