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"Nos ven como si no fuéramos humanos": el crudo relato del chileno secuestrado por Israel en flotilla humanitaria que iba a Gaza

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Claudio Caiozzi detalló a Puranoticia.cl el violento abordaje en aguas internacionales, las torturas sufridas junto a otros dos compatriotas y acusó "abandono total" del gobierno chileno.

"Nos ven como si no fuéramos humanos": el crudo relato del chileno secuestrado por Israel en flotilla humanitaria que iba a Gaza
Martes 26 de mayo de 2026 16:58
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Claudio Caiozzi, activista chileno e integrante de la Global Sumud Flotilla, rompió el silencio tras su regreso al país, luego de vivir una traumática experiencia en altamar. El voluntario formaba parte de una caravana solidaria de 50 barcos y cerca de 400 tripulantes de diversas nacionalidades, que zarpó en abril desde Barcelona con un objetivo netamente humanitario: romper el bloqueo de la Franja de Gaza y entregar alimentos, útiles escolares y material de emergencia ante la hambruna que azota a la población palestina.

Sin embargo, según expresó en Puranoticia Matinal, la misión civil fue interrumpida con extrema violencia por las fuerzas armadas israelíes, desencadenando un secuestro en aguas internacionales y el posterior encarcelamiento de los activistas en pleno desierto.

De acuerdo con el testimonio de Caiozzi, las intercepciones de la flotilla comenzaron el 29 de abril, a mil kilómetros de las costas de Gaza, frente a Grecia, en pleno mar internacional. Posteriormente, el 18 de mayo, se ejecutó el abordaje directo a plena luz del día por parte de comandos fuertemente armados.

"Llegaron estos botes (...) más o menos con 10 soldados cada uno, nos obligan a pasar a la proa con las manos arriba, de rodillas, luego nos revisan todo, y después nos suben a estos botes de ellos, y dejan abandonado a la deriva el barco", relató el activista chileno.

Los prisioneros fueron trasladados a dos "barcos cárcel" improvisados por el ejército israelí, donde cerca de 180 personas fueron hacinadas dentro de contenedores marítimos metálicos, sin colchonetas ni condiciones mínimas de habitabilidad.

"En el barco cárcel nos dieron agua y pan congelado, que finalmente lo tenías que ocupar de todo tipo de cosas menos para comértelo, o sea, de almohada, para ponérselo en los huesos, porque estábamos en un contenedor básicamente sin colchones, sin nada, entonces era insoportable el dolor al dormir todos hacinados ahí".

GOLPES Y HUMILLACIONES

Tras el encierro en los buques, los activistas fueron trasladados al puerto de Asdod, lugar donde la violencia física y el hostigamiento psicológico se intensificaron bajo un ambiente de constante propaganda política. Según Caiozzi, el himno de Israel sonaba "en un bucle eterno", mientras sufrían humillaciones, e incluso acusó que el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, acudió al recinto a burlarse de los detenidos antes de que estos fueran derivados a una cárcel ubicada a cinco horas del puerto, en medio del desierto.

Al recordar la profunda hostilidad vivida durante el cautiverio y el impacto psicológico del hostigamiento, el activista describió el desprecio con el que eran tratados por sus captores: "No sé si sentí miedo, pero sentí pena, pena al ver a estas personas, como el adoctrinamiento generacional que han llevado con el pueblo israelí, es tan efectivo, como nos odian, como nos ven, como si no fuéramos humanos", rememoró con dolor.

El ciudadano chileno sufrió graves secuelas físicas producto de los apremios recibidos antes de ser liberado: "Nos trataron muy mal, nos golpearon, yo terminé con fractura de costilla, con un hematoma en el bazo, la cara (...) tenía costra porque me arrastraron la cara con el suelo".

A pesar del sufrimiento personal y de las agresiones reportadas también por sus compañeros de viaje —los chilenos Víctor Chanfriú y Carolina Eltit, quien llegó "muy mal" al país—, Caiozzi enfatizó la asimetría del conflicto y la desprotección que vive la población local.

"Creo que de igual manera fue un trato bastante tranquilo y suave comparado de cómo tratan a los palestinos (...) a los palestinos no los mira nadie, nadie se pregunta qué les pasa, dónde están, nadie sabe cuántos palestinos tienen presos, cuántos niños, cuántas mujeres".

CRÍTICAS AL GOBIERNO DE KAST

El activista manifestó una profunda decepción frente a la respuesta diplomática del gobierno chileno liderado por el presidente José Antonio Kast, calificando su actuar como "pésimo" y acusando un abandono de sus deberes de protección ante un acto ilegal de secuestro en territorio marítimo internacional.

"Dieron un comunicado todo escueto que tenían molestia, pero nada de nada, o sea, nos dejaron solos, nos dejaron votados. Este gobierno obviamente uno de sus aliados es Israel y se le nota (...) nosotros no estamos pidiendo que nos paguen los pasajes de vuelta, simplemente estamos pidiendo que nos defiendan ante algo que es ilegal", fustigó Caiozzi.

En contraparte, el voluntario agradeció las gestiones independientes realizadas por la cónsul de Chile en Turquía, quien brindó el apoyo logístico necesario para el retorno de los connacionales una vez liberados. Asimismo, aclaró de forma tajante su postura ideológica para evitar descalificaciones: "Aquí no se trata, que les dicen mucho, de antisemitismo, no, aquí es antisionismo, yo soy antisionista a más no poder".

A pesar de los traumas y las fracturas, Caiozzi aseguró que la agresión no mermará su convicción y confirmó que volvería a participar en este tipo de misiones ciudadanas, argumentando que, ante la inacción de los gobiernos, la resistencia civil y la ayuda humanitaria son las únicas herramientas vigentes para denunciar la crisis humanitaria y el apartheid en la Palestina ocupada.

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