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La desconocida leyenda tras «Margamar», el proyecto de marina pública de Viña cuyo creador asegura que le "robaron" dos veces

La desconocida leyenda tras «Margamar», el proyecto de marina pública de Viña cuyo creador asegura que le "robaron" dos veces

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Un ingeniero y arquitecto naval de 86 años relató a Puranoticia.cl cómo su iniciativa para intervenir el estero Marga Marga terminó, según afirma, en manos de dos figuras que años después alcanzarían la cima del poder político en Chile: Sebastián Piñera e Iván Poduje.

La desconocida leyenda tras «Margamar», el proyecto de marina pública de Viña cuyo creador asegura que le "robaron" dos veces
Martes 19 de mayo de 2026 13:06
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Más de tres décadas han pasado desde que un ingeniero y arquitecto naval chileno, hoy de 86 años, comenzó a imaginar una solución que cambiaría para siempre la cara del estero Marga Marga, en Viña del Mar. El proyecto, bautizado como «Margamar», buscaba algo que para muchos parecía imposible: convertir la desembocadura del curso de agua que divide a la Ciudad Jardín en una marina deportiva pública, combinando infraestructura náutica, mitigación de crecidas y recuperación urbana.

Con los años, la iniciativa alcanzó notoriedad pública y terminó asociada al arquitecto Iván Poduje, especialmente tras una investigación publicada por Puranoticia.cl durante octubre de 2024 sobre el fracaso de la iniciativa en Viña del Mar y los millonarios recursos que el Estado de Chile desembolsó para sus estudios.

LEER TAMBIÉN: El fracaso de «Margamar» en Viña: El proyecto liderado por Iván Poduje que le costó US$ 3 millones al Estado y su contrato con Reginato

Sin embargo, detrás de esa historia existiría otra mucho más desconocida: la de quien asegura haber concebido originalmente la idea y que hoy, bajo reserva de identidad por motivos laborales, decidió contar por primera vez a Puranoticia.cl lo que define como una doble apropiación de su proyecto. La primera, según su versión, por parte de Sebastián Piñera, años antes de llegar a La Moneda. La segunda, por quien décadas más tarde sería precisamente el rostro visible de Margamar: Iván Poduje.

IDEA NACIDA EN BRASIL

El protagonista de esta historia es un ingeniero y arquitecto naval que estudió en Inglaterra y Noruega, y que por seis décadas ha desarrollado una carrera laboral, trabajando 20 años en Brasil, donde diseñó yates, barcos químicos, portacontenedores e incluso participó en proyectos de un submarino atómico, entre otras obras.

Fue precisamente en la ciudad de Río de Janeiro donde, navegando a vela junto a un amigo chileno durante el año 1988, advirtió una diferencia que lo marcó: en nuestro país prácticamente no existían marinas deportivas públicas. “En Chile no se podían practicar deportes náuticos debido a que no habían marinas públicas, sólo clubes de yates”, recordó el profesional en conversación con Puranoticia.cl.

Mientras analizaba alternativas, detectó en la región de Valparaíso un punto que, a su juicio, reunía condiciones excepcionales: la desembocadura del estero Marga Marga. "Aquí está la solución", recordó haber dicho entonces el experto en la materia.

Su planteamiento era técnico: retirar la playa en la desembocadura, dragar el cauce hacia el sector del Hotel O’Higgins y construir allí una marina pública, aprovechando la estabilidad natural del borde costero en ese sector. Según explica, la evolución geográfica de la costa habría permitido que estructuras como el Cap Ducal y el Castillo Wulff subsistan sin mayores complicaciones, a diferencia de otras zonas del borde costero viñamarino, como la avenida Perú, azotada frecuentemente por el oleaje.

DE LA IDEA AL PROYECTO

Ya de regreso en Chile, en 1992, comenzó a desarrollar formalmente la propuesta. Se asesoró con especialistas en hidráulica fluvial y marítima, quienes le indicaron que una de las soluciones para las crecidas del estero era precisamente su dragado, complementado con infraestructura que permitiera el libre escurrimiento de las aguas.

Así inició contactos con el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada y con la Dirección de Obras Portuarias, avanzando en estudios y cartas náuticas. 

Hacia el año 2000 –asegura el entrevistado– el proyecto ya estaba consolidado y había sido presentado en distintos espacios, entre ellos la Municipalidad de Viña del Mar durante la administración del alcalde Jorge Kaplán.

El gran desafío técnico era resolver los molos de abrigo en la desembocadura. Para ello se asoció con la firma canadiense Atria Baird, especializada en ingeniería oceánica, que por esos años justamente abría una oficina en Chile.

LA IRRUPCIÓN DE PIÑERA

El quiebre, según su relato, comenzó en 2001. Mientras trabajaban en el proyecto, un abogado –que actuaba en representación del entonces candidato a senador Sebastián Piñera– llegó a sus oficinas para invitarlos a la presentación de un proyecto navegable en el río Mapocho. Durante esa visita, les comentó que el político de Renovación Nacional (RN) conocía la iniciativa del estero Marga Marga.

Dos semanas después, el ingeniero quedó atónito, ya que en Viña del Mar, el candidato presentó públicamente al entonces alcalde Kaplán un proyecto impulsado por la Fundación Futuro que planteaba dragar el estero para construir una marina.

“Casi me fui de espalda”, relató el profesional, quien aseguró que se trataba de su misma idea. Molesto, gestionó una reunión con Piñera en su oficina del sector El Golf, acompañado por un dirigente cercano a RN y por un representante de la firma canadiense. Allí le reprocharon haber presentado un proyecto ajeno.

Según su testimonio, Piñera respondió inicialmente que no sabía de qué le hablaban. Luego, al revisar los antecedentes, habría dicho: “¿Eso es todo lo que tienen ustedes?”. El ingeniero, quien también fue un destacado deportista náutico, recuerda haberle explicado que el Estado de Canadá había aportado US$ 500 mil y que él mismo había invertido cerca de US$ 300 mil, además de años de trabajo.

“Yo contrato a un par de ingenieros y hago lo mismo”, asegura que respondió el entonces candidato a la Cámara Alta. Finalmente, y siempre según su versión, Sebastián Piñera accedió a retractarse públicamente en un plazo de 10 días para así evitar un conflicto diplomático con Canadá en plena campaña senatorial.

APARECE PODUJE

Tras ese episodio, el ingeniero y arquitecto naval decidió romper su alianza con la firma canadiense Baird y seguir por su cuenta. Pero, con el paso del tiempo, supo que la empresa continuó adelante con el proyecto y que para ello contrató a un joven arquitecto llamado Iván Poduje.

En su relato, asegura que el profesional no tenía experiencia en proyectos náuticos. “No hacía nada y no tenía idea de marinas ni nada por el estilo”, afirmó.

Lo que más le sorprendió, dice, era que en cada presentación pública Poduje terminaba apareciendo como uno de los rostros principales de la iniciativa. “Cada vez que hacían una presentación, de alguna forma él salía entre toda la gente a hablar como si fuera el inventor de toda esta historia”, relató a Puranoticia.cl.

Con los años, el arquitecto comenzó a aparecer vinculado públicamente al proyecto Margamar, especialmente durante la administración de Virginia Reginato. Este medio publicó en octubre de 2024 una extensa investigación donde se detalló la participación de Poduje en la iniciativa durante la era de la administración UDI en la comuna, incluyendo pagos estatales por estudios que nunca se concretaron.

Fue precisamente esa publicación la que motivó a los hijos del ingeniero a impulsarlo a contar de manera pública su versión de los hechos.

LA "LEYENDA" DEL ESTERO

El profesional reconoce que dudó mucho antes de hablar, advirtiendo que "lo pensé bastante antes de contactarme con ustedes porque no quiero meterme con los poderes fácticos”.

De igual forma, su reserva de identidad también se explica porque, según indicó, actualmente trabaja como consultor y mantiene vínculos laborales con organismos del Estado, particularmente con el Ministerio de Transportes.

A sus 86 años, su mayor molestia no pasa por la falta de reconocimiento formal, sino por ver cómo la historia pública terminó omitiendo su rol. En ese sentido, expuso que "yo no sé quién más habrá estado detrás de toda esta historia, pero este señor Poduje se avivó con esto del Margamar y poco menos que él inventó el nombre".

Por ello, recalca que su decepción va más allá del caso personal, ya que "he tenido una tremenda decepción de mi país porque Chile es un gran exportador de minerales, pero nada se inventa acá y todo se copia”.

A la fecha, Margamar sigue siendo una de las grandes iniciativas no concretadas de Viña del Mar. El proyecto prometía transformar el estero Marga Marga en un eje urbano y náutico, pero terminó archivado. Pero detrás de esos papeles, decretos y contratos, emerge ahora un relato distinto: el de un hombre que asegura haber ideado la marina pública del estero antes que todos, y que vio cómo su creación fue primero presentada por quien años más tarde sería dos veces Presidente de Chile, y después atribuida a quien décadas después llegaría a convertirse en Ministro de Vivienda y Urbanismo. Esa es, quizás, la verdadera leyenda tras Margamar: no sólo la de un proyecto que nunca vio la luz, sino la de una idea nacida mirando el mar de Viña del Mar que, según su creador, terminó navegando sola entre el poder, la política y el olvido.

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