Constanza Sepúlveda, hermana de la víctima de 19 años, acusó estigmatización sobre el sector, descartó vínculos delictuales y denunció severos retrasos en la entrega del cuerpo por parte del SML.
La familia de Ninoska Carvajal, la joven de 19 años que perdió la vida tras una balacera en el cerro Rodelillo de Valparaíso, rompió el silencio para exigir justicia y limpiar el nombre de la víctima. En declaraciones emitidas a Radio Bío Bío, Constanza Sepúlveda, hermana de la fallecida, desmintió categóricamente las primeras versiones que vinculaban el ataque con el crimen organizado.
“No somos traficantes, no es un ajuste de cuentas. Mi hermana iba caminando a la casa con su pololo, su papá y mi hermano. Le llegaron las balas”, enfatizó con dolor.
El ataque armado, registrado la noche del pasado miércoles, estuvo marcado por la desesperación. Según el relato familiar, la ayuda médica de urgencia nunca llegó al lugar del suceso, lo que obligó a los propios familiares a actuar por sus medios en un intento desesperado por auxiliar a la adolescente.
“A mi hermana no la trajo una ambulancia, la trajo mi mamá en un auto particular. Mi hermana llegó muerta”, aseguró Constanza, quien además cuestionó la calidad de la información recibida en las horas posteriores dentro del recinto hospitalario. “Mi hermana no tenía nada que ver ahí. Mi hermana iba caminando. No estaba haciendo nada (…) Nosotros estamos muy devastados. Es mi hermanita”, lamentó.
Uno de los puntos que genera mayor indignación en el círculo cercano de Ninoska es el trato y los prejuicios que han debido enfrentar tras la tragedia, acusando que se les cataloga de forma prejuiciosa por el sector donde residen.
A este dolor se suma la angustia de no poder despedir a la joven. A pesar de que les prometieron que el cuerpo sería entregado este viernes, al asistir al Servicio Médico Legal (SML) les notificaron que aún restaban peritajes pendientes, obligándolos a acudir a Fiscalía sin obtener respuestas claras.
“Nosotros queremos velarla. Queremos llevarla al cementerio, que descanse tranquila (...) ¿Qué más están esperando?”, cuestionó la mujer, cerrando su declaración con una exigencia clara para las autoridades: que la investigación avance sin sesgos. “Mi hermana tenía 19 años. Iba para la casa. No estaba haciendo nada’’, concluyó.
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