El representante de funcionarios de la salud, Gustavo Gómez, cuestionó la gestión de la exdirectora del SSVQ y advirtió una cultura de favores políticos en los nombramientos. Además, acusó desánimo interno, falta de probidad y pidió garantías urgentes en la transición.
Las recientes controversias en el Servicio de Salud Viña del Mar–Quillota (SSVQ) —que incluyen un sumario por la realización de una endoscopía sin registro ni priorización en lista de espera, procedimiento que involucró directamente a Andrea Quiero en octubre de 2025, además de cuestionamientos por eventuales designaciones políticas previamente acordadas— han profundizado la crisis en la institución, en cuyo contexto se produjo su salida de la dirección, en medio de una serie de hechos que actualmente son objeto de investigación administrativa y que han tensionado a la red pública de salud en la región de Valparaíso.
En ese contexto, el abogado y prosecretario de la Asociación de Funcionarios de la Salud Interdisciplinaria e Interhospitalaria (Afusih), Gustavo Gómez, analizó en Puranoticia Matinal el escenario y apuntó directamente a la existencia de prácticas reiteradas que, a su juicio, vulneran la función pública.

En entrevista, el dirigente fue categórico: “Aquí el perfil que ha quedado a la luz (…) es que hay un patrón de abuso de la función pública”, afirmando que los episodios conocidos —desde el acceso a una atención médica fuera de protocolo hasta el uso de un vehículo fiscal— no son hechos aislados.
Gómez sostuvo que estas situaciones han generado un fuerte impacto al interior de los equipos de salud. “La sensación que hoy está marcando esta pauta es la vergüenza. Existe un desánimo importante producto de los reiterados abusos a la función pública”, señaló, agregando que esto afecta directamente la moral de trabajadores que, en su mayoría, cumplen funciones exigentes y con alto compromiso.
Respecto al caso de la endoscopía, el abogado subrayó la gravedad de los antecedentes ya conocidos: “Consigue una endoscopía en dos días en un hospital público, saltándose a 914 personas que estaban antes que ella, sin registro alguno”. A ello sumó el uso de un vehículo fiscal para asistir a un evento, lo que —según dijo— no tendría justificación institucional clara: “No puedes usar un vehículo fiscal para una actividad personal (…) ni siquiera está la invitación que habría recibido”.
El dirigente también apuntó a eventuales responsabilidades más allá de la exdirectora, cuestionando el rol de quienes habrían permitido o facilitado estas acciones. “Aquí hay una serie de funcionarios que estaban en conocimiento de estas cosas y colaboraron con esto”, advirtió, señalando que el problema no se limita a una sola autoridad, sino que podría involucrar a estructuras internas.
En paralelo, Gómez abordó otro de los focos de la crisis: los nombramientos en el servicio. A su juicio, existe una práctica extendida de incorporar personas afines políticamente. “El servicio de salud es un lugar donde con facilidad se contrataba gente afín al gobierno de Gabriel Boric”, afirmó, añadiendo que este fenómeno no sería exclusivo de una administración específica, sino parte de una lógica instalada.
En esa línea, matizó que la conformación de equipos de confianza puede ser necesaria, pero criticó su extensión a otros niveles: “El problema es cuando creemos que todas las personas que ingresan (…) lo hacen por ser militantes de un partido. Ahí se cruza una línea roja”.
Consultado por las expectativas frente al futuro del SSVQ, Gómez planteó que el principal desafío es restablecer la confianza. “Lo primero es encontrar un perfil adecuado (…) y cortar este patrón de abuso”, indicó, enfatizando la necesidad de un proceso transparente mientras se desarrolla el concurso de Alta Dirección Pública.
“Todo esto genera un manto de dudas (…) y tiene que ser aclarado”, concluyó, insistiendo en que las nuevas autoridades deben garantizar probidad tanto para los funcionarios como para los usuarios del sistema público de salud.
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