El extitular de la cartera de Hacienda aprobó la idea de abrir parte de la propiedad de la cuprífera.
El exministro de Hacienda, Ignacio Briones, aseguró que Codelco “si fuese una empresa privada estaría quebrada” ante la deuda que acarrea, la cual bordea los US$ 25.000 millones.
En entrevista con radio Pauta, sostuvo que “Codelco indudablemente que es una empresa que enfrenta muchos problemas. Tiene un nivel de endeudamiento que si fuera una empresa privada estaría quebrada”.
Advirtió, eso sí, que la empresa “no está fundida”, pues el endeudamiento de la cuprífera “es a bajas tasas debido a que tiene un subsidio implícito del fisco de Chile. Eso constituye un regalo”.
“Pero tiene un problema, que los proyectos estructurales son gigantescos, son para mantener la producción, han costado mucho más caro, se han demorado más. Entonces es una empresa desafiada indudablemente”, explicó.
Briones es partidario de abrir una parte de la propiedad de Codelco, debate que encendió el economista Óscar Landerretche, a propósito de las críticas del gobierno de Kast a la gestión del actual presidente Máximo Pacheco.
“Yo por lo menos me cuadro en aquellos que son partidarios de abrir una parte de la propiedad de Codelco porque los pones a una señal y a una evaluación externa permanentemente. Esto no es ideológico, no es para recaudar plata, es exponerse al mercado, a un test de mercado para hacer las cosas mejor en pos del bien y de Chile”, afirmó el exjefe de la billetera fiscal.
El exministro descartó que el momento de Codelco se deba exclusivamente a administraciones anteriores. “No me gustan estas declaraciones tipo: nosotros todos los que estuvieron antes fueron un desastre. Codelco posee gobierno corporativo propio, por lo que atribuir responsabilidades solo al Ejecutivo de turno no corresponde”, aseguró.
Consultado por el proyecto de Reconstrucción Nacional, respaldó el foco pro inversión del proyecto y sostuvo que Chile enfrenta una década de bajo crecimiento. “Hay que crecer y el crecimiento no cae de Marte. No viene de la buena voluntad, requiere reforma”, afirmó y dijo coincidir con medidas como “las rebajas tributarias e incentivos a la inversión”.
Pero aseguró que el principal riesgo aparece en el financiamiento: “La compensación es muy importante en un contexto en que la situación fiscal en Chile está débil”, por lo que llamó a incorporar ingresos permanentes o reducción de gastos para asegurar sostenibilidad. Incluso advirtió que un eventual desfinanciamiento podría afectar inversión y elevar percepciones de riesgo.
Defendió que la disciplina presupuestaria debe mantenerse independiente del sector político que gobierne. “La responsabilidad fiscal no es de izquierda o de derecha, es responsabilidad y punto, es una política social”, afirmó y sostuvo “que déficits persistentes terminan afectando programas sociales y estabilidad económica”.
El exministro proyectó además una discusión más exigente en el Senado y planteó que el Ejecutivo necesitará negociar para asegurar apoyos.
También tomó distancia de medidas incluidas en el proyecto, “como nuevas repatriaciones de capitales o incentivos tributarios específicos”, al considerar que "podrían generar señales equivocadas o distorsiones económicas”.
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