La presidenta del organismo, Rosanna Costa, advirtió que el conflicto en Medio Oriente impactará los precios internos y obligará a un monitoreo exhaustivo de la política monetaria.
La economía chilena atraviesa un periodo de profunda incertidumbre derivado de las tensiones bélicas en Medio Oriente y el consecuente incremento en el valor del crudo a nivel global. Ante este panorama, la presidenta del Banco Central (BC), Rosanna Costa, aseguró que la institución “va a actuar oportunamente para el control de la inflación, manteniéndose atenta a los distintos escenarios alternativos que se proyectan en el Informe de Política Monetaria (Ipom)”.
El análisis del ente emisor sugiere que el escenario internacional, que se mostraba favorable hasta finales de 2025 con un crecimiento del 5% en China y resiliencia en las economías de Estados Unidos y Europa, se vio drásticamente alterado por la guerra en Irán. Este conflicto ha provocado un shock inflacionario de difícil cuantificación. Según explicó Costa a La Tercera, resulta complejo determinar el nivel de afectación en la “infraestructura logística y productiva” de la zona petrolera, lo que obliga al Banco Central a evaluar desde crisis breves hasta procesos de inestabilidad prolongada.
En el plano local, el impacto se ha manifestado mediante el alza de los combustibles gestionada a través del Mepco. Aunque Costa evitó cuestionar la estrategia del Ejecutivo, admitió que “tarde o temprano los precios terminan traspasándose” y que el efecto en el costo de la vida era inevitable. Las proyecciones del Ipom indican que la inflación superará la meta del 3% en diciembre, marcando el sexto año consecutivo fuera del rango objetivo, e incluso podría escalar sobre el 4% en 2026 si la transmisión de costos persiste.
Debido a la coyuntura bélica, la política fiscal y la caída en la inversión, el Banco Central corrigió a la baja su estimación de crecimiento del PIB para 2026, situándola en un rango de entre 1,5% y 2,5%. Costa detalló que, más allá de la resiliencia global, factores como el desempeño minero y el recorte de US$3.800 millones en inversión pública inciden directamente en estas cifras. “Lo que tenemos en la proyección de inversión es que hay algo de expectativa, por la guerra, pero básicamente está presente el recorte de la inversión pública”, precisó la economista.
Durante su comparecencia ante el Senado, la autoridad también abordó la controversia generada por el Ejecutivo al calificar al Estado como “en quiebra”. Costa manifestó que “la palabra utilizada no es la más afortunada”, sugiriendo la necesidad de mayor precisión en el diagnóstico fiscal del país. Por otro lado, defendió la gestión institucional frente a crisis pasadas, como las alzas eléctricas o la guerra en Ucrania, subrayando que el objetivo es la convergencia inflacionaria al menor costo social posible.
“Vamos a trabajar para la convergencia de la inflación nuevamente, porque es nuestro rol y porque es la forma en que podemos entregar bienestar a la población”, sostuvo la presidenta del BC, quien inicia su último año de mandato. Costa concluyó enfatizando que, tras haber alcanzado una inflación del 2,4%, el nuevo shock externo demanda una vigilancia constante: “Estamos enfrentando una situación internacional bien desafiante. Cuando teníamos la inflación en 2,4% recibimos un nuevo shock y tenemos que trabajar en eso. En eso estamos”.
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