Con el objetivo de fortalecer el papel que desempeñan los núcleos familiares en la erradicación del acoso escolar, ingresó al Congreso una propuesta legislativa que contempla castigos financieros.
Con el objetivo de fortalecer el papel que desempeñan los núcleos familiares en la erradicación del acoso escolar, ingresó una propuesta legislativa al Congreso que contempla castigos financieros para quienes omitan acciones ante estos hechos.
Esta moción, impulsada por la senadora María José Gatica y el exsenador Juan Castro Prieto, pretende introducir cambios en la Ley General de Educación. La finalidad es fijar obligaciones nítidas para los apoderados en circunstancias donde sus pupilos participen en actos de hostigamiento o bullying.
En medio de una creciente inquietud en los recintos educativos por los episodios de violencia estudiantil —algunos de los cuales han derivado en desenlaces fatales—, el texto será analizado próximamente por la Comisión de Educación del Senado.
Bajo este nuevo esquema legal, se estipula que los tutores legales se exponen a sanciones si, una vez que el colegio les notifique formalmente la situación, no implementan medidas correctivas para frenar la repetición de los comportamientos abusivos.
El castigo económico propuesto en el documento alcanza un tope de 50 unidades tributarias mensuales (UTM), cifra que se traduce en un monto cercano a los $3.500.000.
Los autores del proyecto subrayan que la armonía en el entorno escolar no debe recaer exclusivamente sobre los hombros de las instituciones, sino que exige un involucramiento real desde la casa. Según plantean los parlamentarios, la labor de los equipos de convivencia escolar se ve frecuentemente mermada por la falta de apoyo de los padres.
De igual manera, los impulsores de la norma alertan que, hoy en día, las escuelas absorben casi toda la presión de resolver estos conflictos, careciendo muchas veces de las facultades necesarias para asegurar que las conductas de los alumnos mejoren fuera del horario de clases.
La iniciativa también entrega una definición técnica del acoso escolar, caracterizándolo como una acción de maltrato deliberada y persistente, ejecutada en una relación de asimetría de poder con el fin explícito de dañar a otro compañero.
A través de esta regulación, se pretende transitar hacia un modelo de corresponsabilidad en el cuidado y la educación de menores de edad. En este esquema, tanto el aparato educativo como las familias deben tomar un papel protagónico en la prevención de la violencia en las aulas.
PURANOTICIA