Fugas, excarcelaciones erróneas e irregularidades en Gendarmería marcaron su etapa.
El 12 de marzo marcará el fin de la gestión de Jaime Gajardo como ministro de Justicia, cerrando un ciclo de cuatro años al frente de la cartera para retornar a la Universidad Diego Portales, donde impartirá Derecho Constitucional.
Su salida ocurre en medio de una crisis penitenciaria caracterizada por irregularidades en Gendarmería, fugas de internos y excarcelaciones erróneas, situaciones que reabrieron el debate sobre el estado del sistema carcelario chileno.
En su balance, Gajardo aseguró que entrega un sistema de justicia con “profundas transformaciones”, destacando avances como la reforma notarial y registral, además de progresos en el sistema de gobierno judicial, aunque reconoció que algunas iniciativas quedaron inconclusas.
El ministro también abordó la crisis de confianza ciudadana en el Poder Judicial, señalando que se trata de un problema real que requiere tanto reformas estructurales como cambios legales para recuperar la credibilidad institucional.
Respecto del sistema penitenciario, explicó que al inicio de su gestión la ocupación era de 97,3%, sin sobrepoblación, pero el aumento de personas privadas de libertad obligó a implementar un Plan Maestro de Infraestructura para ampliar la capacidad carcelaria.
Sobre Gendarmería, fue enfático al reconocer problemas profundos, aunque destacó medidas como nuevas leyes, mayor equipamiento y el impulso para que la institución evolucione hacia una fuerza de orden y seguridad, con mayor capacidad operativa.
Gajardo también defendió decisiones controversiales, como la transformación de Punta Peuco en un penal común, afirmando que modificar su carácter especial constituye una medida sustantiva y no meramente simbólica.
En el plano político, reconoció tensiones internas en el Partido Comunista, pero enfatizó que su colectividad debe ejercer una oposición constructiva, priorizando los intereses del país por sobre las diferencias partidarias.
PURANOTICIA