Según el titular de la cartera de Defensa, los presos en Punta Peuco "son viejos; la gran mayoría que están ahí son unos viejos que están cayéndose a pedazos, con Alzheimer, con demencia senil".
El ministro de Defensa, Fernando Barros, defendió la intención del Presidente José Antonio Kast de reordenar el sistema penal, para no mezclar reos de distinta naturaleza -medida que incluiría a Punta Peuco- pues se debe cumplir con las condiciones que se comprometieron al momento que los uniformados fueron condenados y considerar la avanzada edad y estado de salud de la mayoría de ellos.
En entrevista con radio Cooperativa, la autoridad partió aclarando que, aunque su cartera "no tiene que ver con el tema" de Punta Peuco y "no es parte de la problemática", defendió las condiciones carcelarias originales de los militares condenados.
"En Argentina se dijo: 'señores, solo se va a juzgar a los altos mandos, ¿okay?', y así ocurrió: todos los mandos medios e inferiores se asumió que cumplían con el deber. En Chile ha sido distinto: hubo una Ley de Amnistía que en definitiva se pasó por sobre y se ha ido juzgando. Hoy día vemos personas que en ese momento (la dictadura) tenían 20, 25 o menos años, no tenían mando, cumplieron una labor en una patrulla, sin disparar ni nada, y hoy día están presos", cuestionó.
Y enfatizó que "la transición se construyó sobre ciertas bases y el respeto de ciertas cosas. Y se dijo: 'okay, van a ir a la cárcel los militares que corresponda de acuerdo con la justicia, de acuerdo a un procedimiento medio especial que no es el procedimiento al que estamos sujetos todos los chilenos, y van a ir en estas condiciones'. Y eso fue el acuerdo”.
Añadió que “entonces, se dice que no se cumple el acuerdo y en política las cosas se tienen que cumplir, porque para que un Estado tenga credibilidad, (deben cumplirse) en las buenas y en las malas. Y no puede decir: 'yo dije que sí porque estaba medio presionado, ahora digo que no'... Se acordó algo".
Según el ministro de Defensa, los presos en Punta Peuco "son viejos; la gran mayoría que están ahí son unos viejos que están cayéndose a pedazos, con Alzheimer, con demencia senil... ¿Qué justicia reparatoria va a haber cuando usted tiene un viejito que está gagá? ¿Qué reparación hay? Eso ya más bien no es justicia, no es el cumplimiento del objetivo del derecho penal. ¿Eso qué es lo que es? Es venganza".
Barros, además, puso en duda la aplicación de la figura de delitos de lesa humanidad para endurecer las penas de los condenados de la época, argumentando que tal conceptualización jurídica no existía en Chile en el momento en que ocurrieron los hechos.
"Aquí se ha calificado que todo lo que ocurrió entre septiembre del '73 y el 11 de marzo del '90 son delitos de lesa humanidad, figura jurídica que en Chile no existía, por lo menos a la época en que ocurrieron los hechos. Por lo tanto, se le está dando un manto como para explicar un tratamiento más gravoso y más duro que lo que le corresponde a cualquier chileno, lo que no es justo", afirmó el titular de Defensa.
Sobre el debate legislativo de proyectos que buscan la conmutación de penas para reos de avanzada edad, Barros dijo que “en muchas partes del mundo, en muchos países, una persona de 90 años no está en la cárcel. Hay edad máxima para ser juzgado. El concepto de que no está en condiciones de enfrentar un juicio es válido”.
“Cuando una persona que no está en condiciones de entender lo que está viviendo, el carácter rehabilitador de la sentencia que está cumpliendo, el derecho penal pierde su sentido. Por lo tanto, cuando hay razones humanitarias, cualquiera que sea el delito, ellas deben prosperar, por mucho que hay una odiosidad justificada o no. El perdón es un tema muy personal", agregó.
E insistió que “hay gente que sufrió, perfecto. Hay gente que está condenada por la justicia en un régimen determinado, esas personas, si no están en su sano juicio, si son unos señores que tienen 90 años, no tiene nada de particular. No hay ninguna norma ni principio de piedad que inhiba de que esas personas cumplan la última parte de su sentencia, en casa".
Sobre las familias de víctimas de la dictadura el ministro dijo que "empatiza" con "el drama", compartiendo que él mismo sufrió la pérdida de una hija, lo que le permite dimensionar lo "humanamente terrible" que es "no poder cerrar el capítulo".
"¿Uno qué reacción tiene frente al delito, frente a esa situación? O va con perdón, busca el perdón, o puede seguir con una cierta odiosidad. Es una decisión personal de cada uno, pero lo que le puedo decir: desde el punto de vista de Chile, necesitamos dar vuelta la hoja. Todo el que pueda", solicitó.
Sobre la colaboración que pueda prestar Defensa en la entrega de información institucional sobre los detenidos desaparecidos, aseguró que “yo le puedo decir: no hay archivos. Hay gente que me va a ver y me dice: 'oye, busca'... No hay archivos guardados donde están todos los antecedentes. El Ejército, las Fuerzas Armadas de hoy no son las que gobernaron el gobierno militar”.
“Por lo tanto, como ministro de Defensa: mire, no es mucho lo que podemos cooperar en eso. Es un gran acuerdo ciudadano, pero este país progresa, como lo hizo Europa después de la Segunda Guerra Mundial, sobre la vía de mirar para adelante, aunque haya dolor que quedó pendiente", finalizó.
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