Louis de Grange confirmó que se modificará el reglamento de aplicaciones de transporte para evitar un aumento en el desempleo y una caída drástica en la oferta de vehículos.
A través de un anuncio oficial, el ministro de Transportes, Louis de Grange, comunicó que se implementarán modificaciones estructurales a la denominada Ley Uber. El secretario de Estado fundamentó esta decisión bajo la premisa de que la aplicación de la normativa, tal como se encuentra redactada actualmente, generaría perjuicios directos tanto en el mercado laboral como en el funcionamiento de la industria de transportes.
En una conversación con el matutino La Tercera, el titular de la cartera reveló las gestiones realizadas previamente para frenar la normativa vigente. “Personalmente, le solicité al anterior ministro que no publicara el reglamento de la Ley de Empresas de Aplicaciones de Transporte (conocido como ley Uber). ¿Ya? Y está a punto de ser publicado, pero es un reglamento que genera mucho daño no sólo a la industria. No sólo a los conductores de las aplicaciones, sino también a las comunidades, a los pasajeros, a los usuarios”, manifestó la autoridad.
De Grange profundizó en las limitaciones técnicas que, a su juicio, resultan contraproducentes para el sistema. Según explicó, el texto “tiene una cantidad de restricciones que son absolutamente innecesarias, asociadas a la antigüedad del vehículo, a la cilindrada. Por ejemplo, plantea que no podías moverte entre comunas vecinas, es bien absurdo. Tenía restricciones que se traducían en reducir entre un 80 y un 90% la oferta. Es decir, si tú aplicabas esas restricciones del reglamento dejabas fuera como a un 85% de los vehículos y/o conductores”.
Las consecuencias para los usuarios finales también fueron un punto de alerta para el ministro, quien advirtió sobre un encarecimiento del servicio y una pérdida de conectividad. “Se traducía en que ibas a atender a un par de comunas, probablemente a las comunas del sector oriente, que los precios iban a subir muchísimo, que la cobertura espacial se iba a reducir mucho. O sea, mayores tarifas, menor cobertura espacial, y los tiempos de espera podían multiplicarse por cinco o por 10”, sostuvo De Grange.
Respecto a la estrategia administrativa para concretar estos ajustes, el ministro detalló que, dado que el reglamento ya cuenta con el visto bueno de la Contraloría General de la República, el procedimiento será particular. “El reglamento ya fue aprobado por Contraloría. Entonces, ahora, lo que nosotros tenemos que hacer, y esto es algo novedoso que les voy a contar. El reglamento nuevo ya está prácticamente listo, pero tenemos que conversar con Segpres y con Contraloría para que el proceso de publicación de esta nueva versión del reglamento sea lo más efectiva posible”, precisó.
En este sentido, el titular de Transportes describió el paso a paso legal que deberán seguir: “Hay que hacer algo bien paradójico. Hay que publicar la versión antigua y repasarla rápidamente por la nueva versión del reglamento”.
Sobre las modificaciones técnicas específicas, De Grange puso énfasis en la exigencia de la cilindrada, calificando de excesivo el requerimiento de 1.400 cm3. “La primera, por ejemplo, es que la cilindrada no sea de 1.400 cm3, esa exigencia era un exceso. Hoy en día tienes autos Mercedes-Benz con 1.300 o 1.200 cm3. Tienes camionetas, camionetas grandes, con 1.200... ¿Y por qué? Porque la tecnología ha avanzado muchísimo. Lo permite, sí”, afirmó, aunque no determinó cuál será el nuevo límite mínimo.
Asimismo, se confirmó que habrá una flexibilización en cuanto a la antigüedad de los automóviles y se eliminará la obligatoriedad de poseer una licencia profesional para los conductores. Sobre este último punto, el ministro fue enfático: “No hay evidencia empírica en Chile, ni en el mundo, respecto al efecto que tenga el tipo de licencia sobre la calidad de la conducción”.
Uno de los argumentos más sólidos para la revisión de la ley fue el impacto macroeconómico. De Grange justificó la medida señalando que “el gran impacto que tenía el reglamento era sobre el empleo. O sea... si tú lo publicabas tal cual estaba, el desempleo podía aumentar de 8,3 a 9,3… Ese es el impacto del reglamento Uber. Otra falencia era que para hacer aplicable el reglamento tenías que contar con una plataforma tecnológica que aún no está construida y que tiene para varios meses más”.
Finalmente, el ministro concluyó que las deficiencias en la planificación original hacían inviable la puesta en marcha de la ley sin estos cambios. “El diseño tanto del reglamento como el avance en las plataformas estaba mal logrado. Si alguien quería ingresar con la versión del reglamento, tenía que tener un auto prácticamente nuevo. Entonces te das cuenta que, al final el reglamento como estaba destruía la industria de las aplicaciones”, sentenció.
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