Una investigación de académicos chilenos en 14 países encontró que los trabajadores con mayores ingresos tienden a dormir menos, ya que parte de su tiempo se desplaza hacia actividades de ocio y traslados.
En el Día Mundial del Sueño, tres académicos chilenos dieron a conocer una investigación en varios países que mostró que las horas de sueño tienden a reducirse a medida que aumentan los ingresos de las personas.
Según informa El Mercurio, el estudio de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez consistió en comparar el 25% de mayores ingresos y el 25% de menores recursos en 14 países con distintas realidades económicas.
Hay economías avanzadas como Noruega, Estados Unidos y Países Bajos, y otras en desarrollo como Chile, Ecuador, Perú y Sudáfrica.
El resultado: hombres de 25 a 65 años que trabajan jornada completa y están en el tramo alto de ingreso duermen en torno a media hora diaria menos que quienes están en el tramo bajo.
La diferencia es generalizada dentro de cada país. Y no solo eso: la población en las economías con mayor PIB per cápita, como Noruega o Estados Unidos, tiende a dormir menos.
Los autores del paper son Cristián Jara, del Ministerio de Economía, y los economistas asociados a la UAI Rodrigo Wagner y Francisca Pérez. Wagner era, hasta el miércoles, el coordinador macroeconómico del Ministerio de Hacienda del gobierno pasado.
Los economistas advierten que el estudio, publicado en “Economics and Human Biology”, no demuestra causalidad. Primero, a nivel macro, comparan el promedio de horas de sueño entre países con distinto PIB per cápita. Y segundo, a nivel micro, comparan dentro de cada país cuánto duermen trabajadores hombres de jornada completa según el tramo de ingreso de su hogar, en días de semana.
El análisis utiliza datos que abarcan información recopilada entre 2000 y 2012 e incorpora controles y pruebas de robustez, incluyendo muestras de mujeres, zonas urbanas, presencia de niños, actividades de ocio y temperatura.
Se plantea que las personas de menores ingresos dedican menos tiempo al ocio y a los traslados en comparación con las de mayores ingresos. Asimismo, a mayores ingresos, parte del tiempo se desplaza desde el sueño hacia otras actividades de ocio, como salidas sociales, uso de internet y traslados.
El exceso de ocio entre los de mayores ingresos equivale a entre 12 y 16 minutos más al día que los de menores ingresos, con unas salidas sociales que aportan cerca de 11 minutos extra. El fenómeno se aplica dentro de Chile y es consistente con lo que encuentran en otros países.
Francisca Pérez señala que, cuando sube el ingreso, lo lógico sería detectar dos efectos: por un lado, el tiempo se vuelve más valioso y se “encarece” el ocio; pero al mismo tiempo, tener más ingresos permite consumir más de ese ocio.
“Yo pensaba que este segundo efecto dominaría”, dice Pérez. “Lo interesante de este estudio es que encontramos otro efecto: las personas no solo sustituyen entre trabajo y ocio, sino también entre distintas actividades dentro del tiempo libre. A medida que aumentan los ingresos, cambia la forma en que se usa ese tiempo”, agrega.
La muestra es masculina. “Elegimos centrarnos en hombres, porque es una muestra más comparable”, mientras que en mujeres hay demasiada heterogeneidad, explica Cristián Jara.
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