La iniciativa, que fue incorporada por el Gobierno a la megarreforma, busca incentivar de manera voluntaria que las empresas costeen tratamientos médicos de alto costo para sus trabajadores y parte de su grupo familiar, mediante un crédito tributario.
Un nuevo paso dio la propuesta impulsada por el senador Rodolfo Carter para facilitar el acceso a tratamientos de enfermedades catastróficas. La iniciativa, que nació a partir de una experiencia personal del parlamentario y que fue presentada junto al senador Renzo Trisotti, fue acogida por el Ejecutivo e incorporada al proyecto de ley de Reconstrucción Nacional, abriendo la puerta a un incentivo tributario destinado a las empresas que decidan financiar este tipo de prestaciones médicas para sus trabajadores y sus familias.
La cruzada del legislador busca promover una mayor colaboración entre el mundo privado y sus trabajadores frente a diagnósticos de alto costo, estableciendo un mecanismo que permita a las empresas recuperar parte de esos desembolsos mediante un crédito contra el impuesto de Primera Categoría, siempre que los pagos se realicen directamente a prestadores de salud acreditados.
El beneficio podrá aplicarse a tratamientos del propio trabajador, de sus hijos de hasta 25 años, del cónyuge o del conviviente civil. Sin embargo, la iniciativa no establece una obligación para los empleadores, sino que entrega una herramienta de carácter voluntario para quienes decidan asumir ese apoyo económico.
Según el diseño de la propuesta, serán los ministerios de Hacienda y de Salud los encargados de definir, mediante un decreto, las enfermedades y tratamientos que podrán acogerse al beneficio, considerando patologías crónicas o potencialmente mortales cuyos tratamientos impliquen elevados costos o una atención médica prolongada.
La iniciativa fue aprobada por unanimidad en la Comisión de Hacienda del Senado y, durante su tramitación, incorporó modificaciones acordadas entre los parlamentarios y el Ejecutivo. Entre ellas, se aumentó el monto máximo del crédito tributario desde 100 a 150 UTM por trabajador y se redujo de tres a dos años la antigüedad laboral exigida para acceder al beneficio, ampliando así el universo de potenciales beneficiarios.
Carter explicó que la motivación para impulsar esta propuesta surgió de una experiencia vivida junto a su familia, cuando su padre fue diagnosticado con cáncer mientras trabajaba en la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA). Según relató, pese a que les correspondía atenderse en el Hospital Sótero del Río, la institución decidió financiar el tratamiento en la Clínica Alemana.
"Mi padre murió con dignidad al año siguiente, porque sentimos que se hizo todo lo posible. Como familia quedamos tranquilos", recordó el senador.
A partir de esa vivencia, el parlamentario decidió promover una fórmula que permitiera replicar ese apoyo en beneficio de otros trabajadores que enfrenten enfermedades de alto costo. "Esta es una lógica de colaboración que hacen las empresas y que permite que todos puedan tener esa oportunidad. Es un tema que le da humanidad a un proyecto como este", sostuvo.
Posteriormente, tras la incorporación de la propuesta al proyecto de Reconstrucción Nacional, Carter valoró el respaldo transversal que recibió durante la discusión legislativa diciendo que "esta iniciativa tiene que ver con no solamente cambiar la lógica de la empresa, de la confrontación a la colaboración. Todos soñamos con empresas donde los empresarios y los trabajadores sean una gran unidad productiva y no solamente una fuente de conflicto".
"También tiene que ver con la ansiedad o la urgencia que tienen las familias de tratar de encontrar una respuesta rápida a un drama tan brutal como el cáncer u otras enfermedades, y probablemente la lección que nos deja esta discusión, donde todos han demostrado disposición, el Ejecutivo, el presidente de la comisión, los integrantes, es que acá no nos diferencia la bondad o la maldad de nuestras intenciones, sino que definitivamente los caminos de solución para los dramas que viven los chilenos", sentenció el legislador del Partido Republicano.
De transformarse en ley, el mecanismo permitirá que las empresas que voluntariamente financien tratamientos médicos de alto costo puedan utilizar ese gasto como crédito tributario dentro de los límites establecidos por la normativa, generando un incentivo para ampliar el acceso a terapias complejas y aliviar la carga económica que enfrentan numerosas familias cuando deben enfrentar enfermedades catastróficas.
PURANOTICIA