El jefe de bancada calificó la reforma como "contraria al sentido común" y criticó el pacto entre el PDG y el Ejecutivo. El parlamentario advirtió que no apoyarán la idea de legislar mientras el Gobierno no acceda a separar los cambios tributarios del resto del proyecto.
La negativa a respaldar la idea de legislar el proyecto de ley del Plan de Reconstrucción fue ratificada por Raúl Soto, jefe de bancada del PPD, dejando clara la postura de su colectividad frente a la iniciativa.
Durante una conversación con Radio Agricultura, el parlamentario apuntó sus dardos hacia el pacto que el Partido de la Gente selló con el Ejecutivo, cuestionando severamente a su principal figura. “Franco Parisi se vendió muy rápido y muy barato. Eso se está sintiendo y la gente se lo está empezando a decir. Nosotros no estamos disponibles para eso”, sentenció.
Respecto a las tácticas empleadas por el líder del PDG, el legislador expresó sus reparos: “Yo creo que es un error que Franco Parisi dilapide su capital político en una mala reforma y en un tema tan impopular y tan contrario a los intereses de la clase media y los sectores vulnerables como este”.
Pese a la inminente negativa en la votación general, el diputado precisó que no se restarán del debate de los artículos específicos en caso de que la propuesta siga su trámite legislativo. “Siempre va a haber espacio en el diálogo. Si la reforma se aprueba, no va a ser con nuestros votos, pero si pasa la ley, nosotros vamos a dialogar en particular cada una de las medidas y en algunas de ellas va a haber espacio para acuerdo, en otras no”, detalló.
Asimismo, hizo hincapié en que la alineación con las posturas de La Moneda no es incondicional: “Hasta ahora hemos hecho acuerdos con el oficialismo y con el gobierno, pero eso no significa que tengamos que obligadamente estar haciendo acuerdos en todo, incluso en los temas que son malos o contrarios a nuestros principios o contrarios a sentidos comunes. Nadie está obligado a lo imposible”.
Una de las exigencias centrales hacia la administración actual es la fragmentación del texto legal. “Lo que le hemos pedido al gobierno, y eso ha sido parte esencial del problema, es separar el proyecto. Los cambios tributarios, discutámoslos aparte y dándonos el tiempo necesario para que eso sea consensuado política y socialmente”, argumentó.
Anticipando el comportamiento de sus pares en el hemiciclo, fue categórico: “Nosotros vamos a rechazar. Creo que esta reforma va en una dirección contraria al sentido común y no podríamos apoyarla en los términos en los cuales está planteada”.
Siguiendo esa misma argumentación, puso en duda las consecuencias para las arcas públicas: “El escenario de estrechez fiscal que tiene el país hace que sea absolutamente inviable que el fisco esté hoy día regalando 4.000 millones de dólares sobre la base de una rebaja tributaria a la gran empresa sin garantizar compensaciones”.
Los peligros inherentes a esta política también fueron abordados por el representante del PPD: “Cuando se reducen los ingresos fiscales, tienen que compensarse por otro lado, porque de lo contrario lo que se hace es profundizar el déficit fiscal. Ese déficit fiscal ha sido parte, pero esencial, del relato del propio gobierno. Esta es nuevamente una contradicción”.
Para reforzar su punto, trajo a colación las declaraciones emitidas por el titular de Hacienda en el Congreso. “El propio ministro Quiroz ha señalado en la Comisión de Hacienda de forma bastante sincera, de forma crudamente sincera, que no hay una garantía ni de generación de empleo ni de crecimiento, sino que lo que hay es una expectativa”, rememoró.
Finalmente, concluyó su intervención lanzando una alerta sobre las proyecciones económicas: “Basar todo aquello en una posición excesivamente dogmática e inflexible de creer que por arte de magia eso va a ocurrir, cuando sabemos que el crecimiento depende de muchos factores, incluidos ciertos factores internacionales, evidentemente que a nosotros también nos preocupa”.
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