El legislador republicano remarcó que la estrechez fiscal impide avanzar en la promesa de campaña.
La determinación del Gobierno de prescindir de una auditoría internacional para evaluar la administración previa fue respaldada por el diputado del Partido Republicano, Agustín Romero.
El parlamentario argumentó que, en el proceso de búsqueda de financiamiento para dicho trámite, la actual gestión detectó diversas anomalías, afirmando que se encontraron “guarenes en los cajones”.
En una conversación con radio Cooperativa, el legislador profundizó en el complejo escenario financiero que enfrentaron al asumir. “No sabíamos que nos iban a dejar con 46 millones de dólares en la caja fiscal, por ejemplo. (...) Tampoco sabíamos que el Ministerio de Salud había postergado los pagos desde octubre del año pasado para empezar a que se facturara en enero de este año", detalló.
Aseguró que finalmente se descartó gastar en una auditoria porque cuando “los ministros abrieron los cajones se encontraron los guarenes, con las facturas y con las cosas. Entonces obviamente que a eso hay que hacerle frente. Gobernar implica tomar decisiones que pueden ser difíciles”.
Respecto a la gestión de los compromisos impagos heredados, el parlamentario enfatizó que la prioridad fue regularizar la situación con los acreedores del Estado. En ese sentido, puntualizó que “uno podría decir 'no le pago a los proveedores de salud que ustedes debieron haber cobrado todo en octubre y no en enero', pero esa no es la idea".
Finalmente, sobre el curso de estas irregularidades, Romero aclaró que ya existen mecanismos de control operando y que los antecedentes están siendo derivados a las instancias correspondientes. “Hay auditorías en curso, incluso hay denuncias internas de los propios funcionarios, está la Contraloría General, se están llevando antecedentes para allá (...). Lo que importa es que se haga antes de tres meses porque ese es el corte que tienen para hacer valer la responsabilidad política a los ministros", concluyó el legislador.
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