El balance estructural cerró en -3,6% del PIB, con un desvío histórico respecto de la meta. El organismo alertó sobre el deterioro fiscal y llamó a medidas estructurales para resguardar la sostenibilidad de las cuentas públicas.
El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) publicó hoy su “Informe sobre el desvío de la meta de Balance Estructural de 2025”, en el que constata el incumplimiento de la meta correspondiente al año pasado.
De acuerdo con la información oficial publicada por la Dirección de Presupuestos (Dipres) en el último Informe de Finanzas Públicas (IFP), el balance estructural (BE) cerró en -3,6% del PIB, lo que representa un desvío de 2,5 puntos porcentuales del PIB respecto de la meta original de -1,1% del PIB y un desvío de 2,0 pp respecto de la meta vigente de -1,6% del PIB, contenida en el decreto modificado en 2025.
En opinión del Consejo, esos resultados evidencian “la profundización de los problemas de desajuste fiscal de los últimos tres años y que no se trata de una situación transitoria.” Asimismo, el organismo enfatizó que “la magnitud de este desvío es elevada en términos históricos para un año sin eventos extraordinarios”.
En opinión del CFA, el desvío de la meta de BE “responde principalmente a errores reiterados y significativos en la proyección de los ingresos efectivos, a modificaciones en el nivel de los ajustes cíclicos, a un ajuste del gasto insuficiente durante el año, el que además superó el nivel comprometido en el IFP1T25, el que ya incorporaba el recorte asociado al Acuerdo Marco y el ajuste administrativo anunciado en dicho informe, así como a la escasa efectividad del plan de acciones correctivas propuesto por el Ejecutivo”.
A juicio del Consejo, los resultados observados plantean “desafíos relevantes para la convergencia fiscal en el mediano plazo y para mantener la credibilidad de la regla fiscal”, considerando los esfuerzos recientes por fortalecer el marco fiscal vigente, tras las modificaciones introducidas por la Ley N°21.683.
Por otra parte, el Consejo indicó que, si bien considera valioso que la deuda bruta en 2025 se haya mantenido por debajo de su nivel prudente y haya sido similar a la del año anterior, advierte que ello no fue a causa de una consolidación fiscal, sino que responde mayoritariamente a factores posiblemente transitorios, como la apreciación del tipo de cambio y el mayor crecimiento del PIB nominal.
En virtud de ello, el Consejo enfatizó la necesidad de adoptar medidas adicionales y de carácter estructural que permitan corregir el desequilibrio fiscal observado durante los últimos años y fortalecer el cumplimiento de la regla fiscal.
Además, el CFA releva que el cumplimiento de la meta de BE depende de la capacidad efectiva de alinear oportunamente el gasto público con el nivel actualizado durante el año de las estimaciones de los ingresos estructurales. En este sentido, el Consejo ha señalado que cualquier revisión a la baja de los ingresos estructurales, en principio, debiese ser compensada por una corrección proporcional del gasto u otras vías disponibles durante el año, a fin de mantener el cumplimiento de la meta fiscal.
En caso de que ello no ocurra, indicó el organismo, la legislación exige que el Ministerio de Hacienda presente medidas correctivas para remediar el desvío en el IFP inmediatamente posterior al cierre definitivo del año fiscal, las que deberán ser presentadas ante las comisiones de Hacienda de ambas cámaras del Congreso Nacional y al CFA.
De hecho, en caso de persistir el patrón de desviaciones observado en los últimos años, el Consejo advirtió que podrían materializarse riesgos relevantes para la trayectoria de la deuda pública, incluyendo la posibilidad de superar el nivel prudente (45% del PIB) en el mediano plazo. La persistencia de déficits estructurales elevados, la tendencia a la baja de los activos del Tesoro Público (TP) y el aumento sostenido del gasto por intereses configuran un escenario de estrés fiscal que refuerza la urgencia de retomar una senda creíble y verificable de consolidación fiscal.
En este contexto, el Consejo enfatizó la necesidad de adoptar medidas adicionales, oportunas y de carácter estructural, que permitan corregir el desequilibrio fiscal observado y fortalecer el marco de cumplimiento de la regla fiscal.
Así, reiteró su propuesta de que la consolidación a mediano plazo considere una combinación equilibrada de cuatro dimensiones de generación de mayor espacio fiscal: (i) mayor crecimiento económico potencial, (ii) reducción de la evasión y elusión de impuestos, (iii) nuevas fuentes de ingresos estructurales y (iv) mayor eficiencia o ajustes en el gasto público.
Por otra parte, el Consejo reiteró que “debe existir un adecuado calce entre los gastos y sus fuentes de financiamiento permanentes, tanto en magnitud como en temporalidad, lo que exige una implementación gradual de las políticas públicas y una evaluación continua de la materialización efectiva de los ingresos fiscales. Para ello, debieran realizarse estudios periódicos sobre la sostenibilidad y suficiencia de dichas fuentes de financiamiento”.
Finalmente, ante la magnitud del desafío fiscal descrito, considerando que la sostenibilidad fiscal debe ser un objetivo de Estado y que es conveniente actuar oportunamente, el Consejo resaltó nuevamente la necesidad de un acuerdo amplio en pos de la sostenibilidad fiscal, que incluya al Ejecutivo y al Congreso, para mantener y fortalecer la credibilidad de la regla fiscal mediante la coherencia entre los gastos permanentes y sus fuentes de financiamiento.
PURANOTICIA