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Choque en la Antártica desata la “Guerra del Kril”: activistas embisten buque noruego y tensionan rol de la Armada

Choque en la Antártica desata la “Guerra del Kril”: activistas embisten buque noruego y tensionan rol de la Armada

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Un violento incidente entre el navío ambientalista Bandero y una embarcación de Aker Qrill encendió un conflicto mayor en aguas chilenas, con acusaciones cruzadas y la Armada interviniendo tras una señal de socorro, en medio de la disputa por la pesca de kril en el Océano Austral.

Choque en la Antártica desata la “Guerra del Kril”: activistas embisten buque noruego y tensionan rol de la Armada
Martes 7 de abril de 2026 09:41
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Una grave escalada de tensión se registró en aguas de la Antártica Chilena, luego de que la Fundación Capitán Watson denunciara que dos embarcaciones de la compañía Aker Qrill desactivaron sus sistemas de identificación automática (AIS). El hecho ocurrió posterior a un incidente donde el "Bandero", navío utilizado por activistas ecológicos, impactara de forma intencional al "Antarctic Sea", uno de los buques de la firma noruega.

De acuerdo a lo reportado por Portal Portuario, la Armada de Chile debió actuar tras recibir una señal de socorro emitida por el "Antarctic Endurance", otra de las naves de la empresa, tras producirse el choque. Ante la emergencia, la autoridad marítima envió al remolcador "Lientur", cuya tripulación estableció contacto con el "Bandero" para advertirles que sus maniobras representaban una amenaza directa para la seguridad en la navegación.

En medio de este escenario, la organización ambientalista justificó su accionar señalando que “bajo el manto de la oscuridad, como verdaderos cobardes, Aker apagó su AIS y huyó de las zonas de pesca de kril que estábamos protegiendo. Están huyendo aterrados y deberían estarlo. No vamos a detenernos”. Este episodio es parte de lo que la entidad denomina la “Guerra del Kril”, una campaña que busca frenar la captura industrial de estos crustáceos, argumentando que se pone en peligro el equilibrio alimentario del ecosistema antártico.

Desde la agrupación destacaron los movimientos de la flota pesquera como un triunfo de su estrategia: “En una gran victoria para la Fundación Captain Paul Watson, el Antarctic Endurance ahora está huyendo del área y dirigiéndose hacia la isla Coronación”, indicaron. Por su parte, el fundador de Sea Shepherd Conservation Society, Paul Watson, manifestó que “El Bandero está haciendo huir a los barcos noruegos de kril y estos están pidiendo ayuda. No vinimos a observar, vinimos a detener sus operaciones destructivas, y vamos a ganar”.

Watson también cuestionó duramente el rol de las fuerzas navales chilenas en el conflicto, afirmando que "la Armada de Chile tiene el mandato de proteger estas aguas, no de blindar a corporaciones que las están agotando. Lo que vimos no fue aplicación de la ley, fue complicidad". En esa línea, el activista defendió la legitimidad de sus acciones frente a la inacción estatal: "Cuando los gobiernos eligen las ganancias por sobre la preservación, se convierte en deber de los individuos actuar. Los activistas se mantuvieron no violentos durante todo el encuentro, concentrándose únicamente en interrumpir la operación de arrastre y en llamar la atención sobre esta urgente crisis ecológica", sostuvo.

A estas críticas se sumó Lamya Essemlali, presidenta de Sea Shepherd France y tripulante del "Bandero", quien planteó una interrogante sobre el uso de recursos públicos: “esta intervención plantea una pregunta crítica: ¿debería la Armada de Chile utilizarse para salvaguardar la salud de los océanos o para proteger las operaciones de pesca industrial frente al escrutinio y la interrupción?". Asimismo, Essemlali subrayó que "Estamos llevando a cabo estas acciones en defensa del océano porque los 27 países que forman parte del sistema de gobernanza antártica fallan de manera constante en proteger al kril, una especie fundamental para todo el ecosistema antártico: ballenas, focas y aves marinas. Nuestra demanda es clara: ¡no más pesca en el Océano Austral!".

Desde la vereda opuesta, el CEO de Aker Qrill Company, Webjorn Barstad, lamentó la situación y criticó los fundamentos de los ambientalistas. “este es el resultado de una campaña construida sobre afirmaciones que no están respaldadas por ninguna evidencia científica y sobre un sentido de justicia autoimpuesto. Pero también existe un ecosistema más amplio en juego, con voces que amplifican y refuerzan estas narrativas. Cuando una pesquería basada en la ciencia y gobernada internacionalmente es representada de manera errónea de forma constante, se crea un clima en el que la confrontación comienza a reemplazar al diálogo”, explicó el ejecutivo.

Barstad calificó las maniobras del "Bandero" como extremistas, añadiendo que “Lo que vimos es consecuencia de esa dinámica. Esto no es activismo constructivo; es un comportamiento imprudente y peligroso. Es lo opuesto al progreso y, en última instancia, lo contrario de lo que necesita la gestión internacional de la Antártica”. Según la versión de la empresa noruega, el impacto se produjo cerca de la popa de su barco, en la zona del tanque de combustible diésel, lo que generó daños de carácter menor. No obstante, advirtieron sobre el riesgo de un desastre ecológico mayor ante un eventual derrame o hundimiento.

El choque tuvo lugar a una distancia de 935 kilómetros del Cabo de Hornos y a 100 kilómetros al sur de la Base Capitán Prat. Al momento del incidente, el pesquero contaba con una dotación de 60 tripulantes de nacionalidades noruega, ucraniana y filipina. Afortunadamente, la compañía confirmó que no se registraron personas lesionadas producto de la colisión.

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