La Superintendencia de Seguridad Social reveló que, aunque los accidentes laborales bajaron, las patologías mentales sufrieron un alza sostenida, superando los 11 mil casos anuales.
Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso) presentó su informe anual 2025 sobre patologías profesionales y accidentabilidad, instancia donde la superintendenta (s) Patricia Soto valoró los progresos en la disminución de los accidentes en el trabajo, aunque alertó respecto a una modificación significativa en la clase de peligros que hoy vulneran a los trabajadores.
Las estadísticas revelan que el Seguro Social de la Ley N°16.744 brindó cobertura a 6.799.806 personas trabajadoras a lo largo de 2025. De este grupo, un 55% corresponde a hombres y un 44% a mujeres. Dicho volumen equivale al 72% de la fuerza laboral ocupada a nivel nacional, conforme a los datos del INE. Además, debido a que un 7,2% de los individuos posee más de una ocupación, el sistema —que es gestionado por el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) y las mutualidades de empleadores— logró abarcar 7,3 millones de relaciones laborales en total.
En cuanto a los percances, los registros combinados del ISL y las mutualidades (Mutual de Seguridad, IST y ACHS) contabilizaron 215.144 accidentes laborales. Al desglosar esta cifra, el 71% se catalogó como accidentes del trabajo propiamente tales, mientras que el 29% restante obedeció a siniestros de trayecto. Si se aísla la información de las mutualidades, la tasa de accidentabilidad continuó su trayectoria descendente, ubicándose cerca de los 2,4 accidentes por cada 100 relaciones laborales protegidas. No obstante, el ámbito de la fatalidad sigue mostrando retos persistentes para la prevención: el balance reportó 115 víctimas fatales en trayectos y 225 personas fallecidas a causa de accidentes del trabajo.
El documento de la Suseso arrojó como uno de sus descubrimientos más críticos el alza ininterrumpida de las enfermedades profesionales. Durante 2025, estas afecciones treparon a 11.272 casos, superando los 10.507 episodios notificados en 2024.
La razón fundamental detrás de esta escalada es el aumento de los diagnósticos vinculados a factores psicosociales y de salud mental. Estas patologías se erigieron como la categoría predominante en el país al concentrar el 76% del total en 2025 (un salto considerable frente al 50% que marcaban en 2020), dejando muy atrás a las enfermedades musculoesqueléticas (12%) y a las audiológicas (4%).
Para agravar este panorama, la aplicación del Cuestionario de Evaluación del Ambiente Laboral y Salud Mental (CEAL-SM) a más de un millón de personas trabajadoras en 2025 evidenció que 1 de cada 5 centros de trabajo exhibe un estado no óptimo. Esto significa que, de un universo de 20.913 recintos laborales evaluados, dicha proporción convive con condiciones de riesgo psicosocial calificadas como de nivel medio o alto.
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