Pese a que la cobertura general alcanza el 57%, los grupos más vulnerables presentan un preocupante retraso a las puertas del invierno. Expertos advierten que el virus ya comenzó a circular con fuerza y que quienes no se vacunen ahora llegarán al "peak" de contagios sin protección.
Transcurridos prácticamente dos meses desde que arrancó el proceso de inmunización contra la influenza en todo el territorio nacional, el balance muestra un progreso considerable, aunque deficitario en los segmentos más vulnerables. De acuerdo con los antecedentes publicados por El Mercurio, la iniciativa sanitaria de carácter gratuito —que comenzó el pasado 1 de marzo— ha conseguido inocular al 57,3% de un universo objetivo calculado en 10 millones de personas.
No obstante, las estadísticas revelan una preocupante lentitud en las poblaciones prioritarias. Específicamente, la cobertura en los adultos mayores, un grupo compuesto por más de 4,1 millones de individuos, se sitúa en apenas un 49,2%. Una situación similar se observa en las mujeres embarazadas, donde el indicador alcanza un 48,9%, en tanto que el escenario es todavía más bajo en los menores de entre 6 meses y 5 años, registrando solo un 46% de avance.
Este panorama enciende las alarmas de las autoridades, sobre todo porque el calendario de inoculación se anticipó con el propósito exacto de garantizar inmunidad antes de que los patógenos respiratorios alcanzaran su mayor nivel de propagación, fenómeno que ya está comenzando a intensificarse. Cabe recordar que, para los pacientes de mayor riesgo, contraer influenza rara vez significa un cuadro leve; por el contrario, puede desencadenar severas consecuencias como descompensación de enfermedades crónicas, neumonía y hasta hospitalizaciones prolongadas.
Desde la academia, la infectóloga de la Facultad de Medicina Clínica Alemana-U. del Desarrollo, Cecilia González, advierte que estos números levantan sospechas, ya que “para que una comunidad esté protegida y el virus de la influenza baje su nivel de circulación, se necesita idealmente una cobertura superior al 80-85%”.
La especialista atribuye este comportamiento a “una baja percepción de riesgo; existe una tendencia cultural a postergar la vacunación hasta que aparecen los primeros fríos intensos, o en las noticias se muestran centros de salud con alta demanda de atención”.
Bajo esa misma línea, la experta es categórica respecto al futuro a corto plazo: “Si no aceleramos la vacunación, el escenario que podríamos enfrentar incluye complicaciones graves y mayores tasas de hospitalización en personas que pertenecen a los grupos de riesgo. Y que quienes se vacunen después de la primera semana de mayo, llegarán al peak de contagios sin protección completa”.
Por su parte, el director del Programa de Especialidad en Medicina de Urgencia de la U. Diego Portales, Allan Mix, evalúa el contexto actual señalando que “es preocupante el rezago en la vacunación del grupo de riesgo como adultos mayores y embarazadas, así como niños pequeños, considerando que si se vacunaran esta semana, el inicio de la efectividad no es inmediato y, por lo tanto, se retrasa al menos unas dos semanas. Esto quiere decir que, en un período donde ya estamos adentrándonos en una prevalencia mayor, estos grupos podrían no estar preparados inmunológicamente para combatir la infección”.
El facultativo agrega que esta demora repercutirá directamente en los recintos médicos, elevando la probabilidad de una “mayor consulta de urgencia y hospitalizaciones, generando saturación de la red asistencial”.
Frente a la inminente campaña de invierno, el jefe de Epidemiología del Ministerio de Salud, Jorge Vilches, detalló que los análisis del Instituto de Salud Pública (ISP) ya evidencian un 38% de positividad en los virus respiratorios, impulsado fundamentalmente por la presencia de rinovirus e influenza. “Estamos iniciando la temporada de circulación de la influenza A”, alertó la autoridad.
Al abordar las bajas tasas de inmunización en los segmentos más vulnerables, el representante del Minsal enfatizó la necesidad de actuar rápido: “Personas mayores, niños y embarazadas. Son estos tres grupos que, campaña tras campaña, año tras año, nos cuesta llegar, y queremos reforzar nuestro llamado para que puedan acercarse a los distintos puntos, tanto públicos como privados, para recibir su dosis”.
Finalmente, Vilches recalcó la importancia de la anticipación, recordando que “esta vacuna tiene un tiempo para su inmunidad, que son dos semanas para que el cuerpo esté protegido. Por eso, el mejor momento para vacunarse es ahora, porque ya observamos un aumento de la participación de la influenza en la circulación de virus”.
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