António Guterres advirtió este jueves sobre los graves impactos globales del cierre del estrecho por parte de EE.UU., exigiendo la libre navegación.
Producto de las repercusiones derivadas del bloqueo impuesto por Estados Unidos en el estrecho de Ormuz, la economía mundial sufre una grave "estrangulación". Así lo advirtió este jueves el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien aseguró respecto a este escenario que "toda la humanidad está pagando el precio".
La máxima autoridad del organismo multilateral expresó estar "profundamente preocupado por la restricción de los derechos y libertades de navegación en el estrecho de Ormuz, lo que socava la distribución de petróleo, gas, fertilizantes y otros materiales de vital importancia".
En esa misma línea, el líder de la ONU recalcó que "como en cualquier otro conflicto, la humanidad es la que está pagando el precio, incluso aunque unos pocos estén sacando enormes beneficios".
Frente a la paralización de esta ruta clave para el comercio mundial y la exportación de crudo, el diplomático instó a los involucrados a "dejar que los barcos" transiten libremente, sentenciando además que "el sufrimiento se podrá sentir durante mucho tiempo".
Para dimensionar la magnitud de la crisis, Guterres entregó alarmantes proyecciones: "32 millones de personas pueden ser empujadas hacia la pobreza. Los fertilizantes se acaban, los cultivos se quedan cortos. 45 millones de personas podrían hacer frente al hambre extrema".
A este complejo panorama se suma el hecho de que el planeta todavía intenta reponerse de la "conmoción" generada por la pandemia de coronavirus y la guerra de Ucrania. Según el secretario general, estos eventos previos son cuestiones que "acarrearán un desastre económico" de cara al futuro.
Profundizando en los efectos de la coyuntura actual, el representante internacional agregó: "Un sufrimiento inmenso se apodera de la población, especialmente de las más vulnerables del mundo, y nos enfrentamos al espectro de una recesión global, con consecuencias dramáticas para las personas, la economía y la estabilidad política y social".
El titular de Naciones Unidas también hizo hincapié en la velocidad con la que empeora el escenario. "Estas consecuencias no son acumulativas, sino exponenciales. Cuanto más tiempo permanezca bloqueada esta vía marítima vital, más difícil será revertir el daño y mayor será el costo para la humanidad. Los países en desarrollo serán los más afectados, ya que una deuda abrumadora dificulta su capacidad de afrontar la situación", sostuvo.
Debido a lo anterior, subrayó la urgencia de acatar la normativa internacional vigente, indicando que "cada día que los barcos no pueden navegar aumentan los costes y se amplifican las repercusiones sobre la economía global. Mi mensaje a todas las partes es claro: los derechos y libertades de navegación deben restablecerse de inmediato, de conformidad con la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad".
Finalmente, Guterres concluyó su intervención con un emplazamiento directo para destrabar el conflicto marítimo: "Abran el Estrecho. Permitan el paso a todos los barcos. Dejemos que la economía global vuelva a respirar".
(Imagen: Naciones Unidas)
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